Un grito de justicia desde Guatemala

CARTA DEL PADRE ERIC GRULOOS A GOLDCORP Inc.

20 de agosto 2009
Nos preocupa mucho lo que está pasando en San Miguel Ixtahuacán alrededor del tema de la minería de oro. Esta situación nos obliga decir una palabra porque siempre se menciona la parroquia de San Miguel y mi nombre como los responsables de esta situación.

Nos preocupa mucha la tensión en San Miguel Ixtahuacán por la minería donde está trabajando la Empresa Montana Exploradora. Siempre ha sido un pueblo pacífico.

Yo vivo aquí veinticuatro años. Desde el comienzo ha habido grupos que han expresado su preocupación por la extracción de oro en nuestro ambiente tan sano y agradable.
Con el tiempo que está funcionando la empresa Montana han surgido más dudas, preguntas y preocupaciones. Siempre fueron negados y fueron tratados como ignorantes y adjetivos que recuerdan a conflictos pasados.

En las últimas semanas se puso más tensa la situación por el éxito de consultas comunitarias en las comunidades rurales que rechazan la minería y por la resistencia de campesinos por defender su agua y sus tierras.

Ya en mayo un grupo de campesinos no quería que hicieran perforaciones cerca de sus terrenos y pozos de agua de donde viven con sus familias y animales. Estos días yo estaba en Bélgica para estar unos días con mi familia.

Después unas semanas de dejar los trabajos empezaron de nuevo. Me informaron que estas perforaciones iban a perjudicar a estas familias. Por eso fuimos a ver para enterarnos.

Como párroco tenía que estar enterado de la situación, por eso me decidí a ver personalmente lo que estaba pasando. El hecho que fuimos a ver y que con un grupo pequeño queríamos acercarnos a los trabajadores que estaban trabajando para hacerles conciencia de la necesidad de los campesinos, fue interpretado por la dirección de la empresa como incitación a la violencia y destrucción de un carro y de maquinaría de perforación el día después.

Ninguno de nosotros portaba armas ni teníamos intenciones para hacer algún daño. Este hecho fue tomado por la empresa para empezar una campaña de difamación contra la parroquia, catequistas, hermanas religiosas, contra mí como párroco y otras personas que miran por el medio ambiente. Por eso la dirección de la empresa organizó una ‘marcha por la paz’ de unos 1,400 participantes, según los datos de la empresa.

Desfilaron desde el cerro hacia el centro pasando por la iglesia del calvario y culminando esta marcha de silencio en la iglesia parroquial. Estaban vestidos de blanco con una rosa y muchos con una veladora blanca. Llevaban pancartas en donde se preguntaban porque invitábamos a la violencia. Unos se expresaron con palabras ofensivas contra catequistas, hermanas religiosas y sacerdote. Ninguno de la empresa se ha acercado a nosotros para preguntarnos qué había pasado o ha preguntado el porqué de nuestra posición en esta materia.

Desde este momento la empresa no dejó para meter en la cabeza de sus trabajadores actitudes de rechazo hacia la parroquia. Mientras se seguía haciendo conciencia en las comunidades sobre los efectos negativos de la minería y la invitación a hacer su ‘consulta comunitaria’ en su comunidad. Recibimos críticas de las autoridades del municipio que estábamos haciendo cosas ilegales lo que no es verdad. Las leyes de Guatemala permiten hacer estas consultas.

De repente, las autoridades cambiaron de estrategia y se pusieron de acuerdo para apoyar una consulta comunitaria a nivel municipal. Al mismo momento, la empresa empezó una campaña publicitaria de una magnitud y una agresividad hasta ahora no conocida. Sus representantes tratan de entrar en las comunidades y les prometen proyectos de mucho dinero. Si en años anteriores estas comunidades no fueron atendidas por vivir lejos de empresa, ahora viene la empresa para ofrecer cantidades enormes como si estuviéramos en campaña electoral.

Están haciendo fiestas con marimba y comidas que hacen pensar en campañas de los siglos pasados. Las fiestas y comidas no son tan inocentes porque se les pide una firma y huella digital. ¡Hasta a los niños se les pide su huella digital a cambio por una bolsa de dulces! Estas prácticas provocan una enorme división en las comunidades y en las familias e iglesias. Para gente pobre no es fácil resistir a este dinero que les cuesta conseguir en otros lados.

Estas divisiones hacen muchísimo daño. No nos parece, y siempre lo hemos repetido, y no queremos una confrontación entre los trabajadores y los que queremos un ambiente saludable. Entendemos que ellos quieren ganar un buen sueldo. Pero es necesario que ellos se den cuenta de los peligros que representa la minería de oro para las comunidades de hoy y del futuro. Si esta confrontación no es bien manejada, un día podría explotar.

La empresa, desde el principio, ha pintado todo de bueno. La empresa no ha mencionado y además ha negado los efectos negativos de la minería. Quieren apagar una conciencia ambiental despierta. Estamos preocupados por las cantidades enormes de cianuro que se usan para obtener oro. Nos preocupan las cantidades de agua que usa la empresa y que disminuirá los niveles de agua en la región donde muchas familias no tienen suficiente agua.

Más nos preocupa la laguna que se formó con las aguas servidas de cianuro sin ninguna protección en el suelo. ¿Qué peligro representan estos residuos por las generaciones futuras? ¿Por qué no hay transparencia en los controles de agua? ¿Cuál será la contaminación del agua por el drenaje de ácido que provoca el movimiento de tanta roca a corto y largo plazo? ¿Por qué hay tanto secreto y negación cuando se trata de personas que trabajaban en la empresa y que murieron por enfermedades sospechosas y por más rumores de trabajadores enfermos? ¿Por qué manipulan tanto a la gente diciendo que todo lo que estamos diciendo nosotros es pura mentira? La propaganda publicitaria millonaria en los medios de comunicación no hace ninguna mención de los efectos negativos de la minería.

El desarrollo comunitario es mucho más que unos proyectos aislados y propagandistas. Confirmamos aquí que jamás se ha consultado al pueblo, entendida con consulta para expresar si estuvimos de acuerdo o no. Y si al comienzo hubo un clima favorable a la empresa, ahora no más.
Aquí la gente siempre habla de ‘pedir permiso’ para entrar en una casa o para empezar un trabajo. Nosotros como parroquia tenemos el derecho y la obligación hacer conciencia para guardar esta linda tierra, aquí dicen con respeto ‘Nuestra Madre Tierra’, de quien no somos los dueños sino administradores y sobre la cual tenemos que entregar cuentas a las futuras generaciones. Agradecemos mucho su atención a esta carta y esperamos que puedan quitar las mentiras que se mencionan sobre el papel de la parroquia acerca de la minería de oro en San Miguel Ixtahuacán.

20 de agosto de 2009.
Eric Gruloos, párroco.


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