{"id":1154,"date":"2011-11-30T18:05:51","date_gmt":"2011-11-30T16:05:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=1154"},"modified":"2011-11-14T18:11:28","modified_gmt":"2011-11-14T16:11:28","slug":"adviento-de-nuestra-realidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/adviento-de-nuestra-realidad\/","title":{"rendered":"ADVIENTO DE NUESTRA REALIDAD"},"content":{"rendered":"<p>HOY NO QUEDAMOS LEJOS DE ESTA REALIDAD. tal vez el recordar este \u00bb serm\u00f3n\u00bb Homilia de Montesinos,nos ayude a saber vivir  con m\u00e1s autenticidad y coherencia el Adviento. Aqui en S. pablo no quedamos lejos de esta realidad y creo que en muchos paises del mundo sigue sucediendo lo mismo y tal vez peor, \u00bb Hacia donde vamos? Que queremos? \u00bf Qu\u00e9 hacemos?&#8230; Sigamos sembrando las semillas del Reino, el mal nunca tendr\u00e1 la \u00faltima palabra.<\/p>\n<p><strong>Santo Domingo, tercer domingo de adviento, diciembre de 1511<\/strong>La caracter\u00edstica fundamental de los sermones de fray Antonio de Montesinos cuya transcripci\u00f3n damos a continuaci\u00f3n, es el haber sido el primer hito en la pol\u00e9mica sobre la justicia o injusticia de la conquista de Am\u00e9rica. Los mismos fueron pronunciados en un ambiente muy especial, la ciudad de Santo Domingo, capital de la isla entonces llamada La Espa\u00f1ola. \\\u00bbLa despoblaci\u00f3n de la espa\u00f1ola es, sin duda, una de las p\u00e1ginas m\u00e1s bochornosas de la conquista de Am\u00e9rica. Ser\u00eda insensato tratar de negarlo u ocultarlo\\\u00bb (2), aunque ser\u00eda injusto querer juzgar aquel proceso dram\u00e1tico con los criterios y categor\u00edas actuales.<br \/>\nLas represiones militares, el descenso de la natalidad, el sistema abusivo de explotaci\u00f3n del ind\u00edgena en el trabajo, sumados a la flaqueza y debilidad natural del mismo ind\u00edgena fueron la causa del descenso demogr\u00e1fico vertiginoso que afect\u00f3 a la poblaci\u00f3n aborigen de Santo Domingo (3). Si bien la Corona en muchas ocasiones hab\u00eda dictado ya ordenanzas que miraban por el bien de los indios, las m\u00e1s de las veces estas ordenanzas eran tergiversadas o descaradamente desobedecidas. Ser\u00e1 con la gran disputa y la agitaci\u00f3n de las conciencias que ocasionaron los misioneros como se abrir\u00e1 un verdadero proceso en b\u00fasqueda de una reconversi\u00f3n colonial, tendiente a humanizar y a regular seg\u00fan criterios de justicia las relaciones entre espa\u00f1oles y abor\u00edgenes en Am\u00e9rica. Los sermones que el dominico fray Antonio de Montesinos pronunci\u00f3 en aquel lejano adviento de 1511, y que el ardiente fray Bartolom\u00e9 de las Casas nos reporta en su Historia de las Indias, son el preludio de ese proceso.<br \/>\n***<br \/>\nLlegado el domingo y la hora de predicar, subi\u00f3 al p\u00falpito el susodicho padre fray Ant\u00f3n Montesino, y tom\u00f3 por tema y fundamento de su serm\u00f3n, que ya llevaba escrito y firmado por los dem\u00e1s: Ego vox clamantis in deserto. Hecha su introducci\u00f3n y dicho algo de lo que tocaba a la materia del tiempo del Adviento, comenz\u00f3 a encarecer la esterilidad del desierto de las conciencias de los espa\u00f1oles de esta isla y la ceguera en que viv\u00edan; con cu\u00e1nto peligro andaban de su condenaci\u00f3n, no advirtiendo los pecados grav\u00edsimos en que con tanta insensibilidad estaban continuamente zambullidos y en ellos mor\u00edan. Luego torna sobre su tema, diciendo as\u00ed: \u00abPara daroslos a conocer me he subido aqu\u00ed, yo que soy voz de Cristo en el desierto de esta isla, y por tanto, conviene que con atenci\u00f3n, no cualquiera, sino con todo vuestro coraz\u00f3n y con todos vuestros sentidos, la oig\u00e1is; la cual voz os ser\u00e1 la m\u00e1s nueva que nunca o\u00edsteis, la m\u00e1s \u00e1spera y dura y m\u00e1s espantable y peligrosa que jam\u00e1s pensasteis o\u00edr\u00bb.<br \/>\nEsta voz encareci\u00f3 por buen rato con palabras muy punitivas y terribles, que les hac\u00eda estremecer las carnes y que les parec\u00eda que ya estaban en el divino juicio. La voz, pues, en gran manera, en universal encarecida, les declar\u00f3 cu\u00e1l era o qu\u00e9 conten\u00eda en s\u00ed aquella voz: \u00abEsta voz, dijo \u00e9l, que todos est\u00e1is en pecado mortal y en \u00e9l viv\u00eds y mor\u00eds, por la crueldad y tiran\u00eda que us\u00e1is con estas inocentes gentes. Decid, \u00bfcon qu\u00e9 derecho y con qu\u00e9 justicia ten\u00e9is en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? \u00bfCon qu\u00e9 autoridad hab\u00e9is hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pac\u00edficas, donde tan infinitas de ellas, con muertes y estragos nunca o\u00eddos, hab\u00e9is consumido? \u00bfC\u00f3mo los ten\u00e9is tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir, los mat\u00e1is, por sacar y adquirir oro cada d\u00eda? \u00bfY qu\u00e9 cuidado ten\u00e9is de quien los doctrine, y conozcan a su Dios y creador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos? \u00bfEstos, no son hombres? \u00bfNo tienen almas racionales? \u00bfNo est\u00e1is obligados a amarlos como a vosotros mismos? \u00bfEsto no entend\u00e9is? \u00bfEsto no sent\u00eds? \u00bfC\u00f3mo est\u00e1is en tanta profundidad de sue\u00f1o tan let\u00e1rgico dormidos? Tened por cierto, que en el estado [en] que est\u00e1is no os pod\u00e9is m\u00e1s salvar que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo\u00bb. Finalmente de tal manera se explic\u00f3 la voz que antes tanto hab\u00eda encarecido, que los dej\u00f3 at\u00f3nitos, a muchos como fuera de sentido, a otros m\u00e1s empedernidos y algunos algo compungidos, pero a ninguno, por lo que yo despu\u00e9s entend\u00ed, convertido. Concluido su serm\u00f3n, b\u00e1jase del p\u00falpito con la cabeza no muy baja, porque no era hombre que quisiese mostrar temor, as\u00ed como no lo ten\u00eda, si se daba mucho por desagradar los oyentes, haciendo y diciendo lo que, seg\u00fan Dios, le parec\u00eda convenir; con su compa\u00f1ero se va a su casa pajiza, donde, por ventura, no ten\u00edan qu\u00e9 comer, sino caldo de berzas sin aceite, como algunas veces les acaec\u00eda. Salido \u00e9l, queda la iglesia llena de murmullo, que, seg\u00fan yo creo, apenas dejaron acabar la misa.<br \/>\nPu\u00e9dese bien juzgar que no se ley\u00f3 lecci\u00f3n de Menosprecio del mundo a las mesas de todos aquel d\u00eda. En acabando de comer, que no debiera ser muy gustosa la comida, j\u00fantase toda la ciudad en casa del Almirante, segundo de esta dignidad y real oficio, D. Digo Col\u00f3n, hijo del primero que descubri\u00f3 estas indias, en especial los oficiales del rey&#8230; y acuerdan de ir a reprender y asombrar al predicador y a los dem\u00e1s, si no lo castigaban como a hombre escandaloso, sembrador de doctrina nueva, nunca o\u00edda, condenando a todos, y que hab\u00eda hablado contra el rey y su se\u00f1or\u00edo que ten\u00eda en estas Indias, afirmando que no pod\u00edan tener los indios habi\u00e9ndoselos dado el rey, y \u00e9stas eran cosas grav\u00edsimas e irremisibles. Llaman a la porter\u00eda, abre el portero, le dicen que llame al vicario, y aquel fraile que hab\u00eda predicado tan grandes desvar\u00edos; sale solo el vicario, venerable padre, fray Pedro de C\u00f3rdoba; le dicen con m\u00e1s imperio que humildad que haga llamar al que hab\u00eda predicado. Responde, como hombre prudent\u00edsimo, que no hab\u00eda necesidad; que si su se\u00f1or\u00eda y mercedes mandan algo, \u00e9l era prelado de aquellos religiosos y \u00e9l responder\u00eda&#8230; Finalmente&#8230; comenzaron a blandear humill\u00e1ndose, y ru\u00e9ganle que lo mande llamar, porque, \u00e9l presente, les quieren hablar y preguntarles c\u00f3mo y en qu\u00e9 se fundaban para determinarse a predicar una cosa tan nueva y tan perjudicial, en deservicio del rey y da\u00f1o de todos los vecinos de aquella ciudad y de toda esta isla. Viendo el santo var\u00f3n que llevaban otro camino e iban templando el br\u00edo con que hab\u00edan venido, mand\u00f3 llamar al dicho padre fray Ant\u00f3n Montesino, el cual maldito el miedo con que vino; sentados todos, propone primero el Almirante por s\u00ed y por todos su querella, diciendo que c\u00f3mo aquel padre hab\u00eda osado predicar cosas en tan gran deservicio del rey y da\u00f1o de toda aquella tierra&#8230; El padre vicario respondi\u00f3 que lo que hab\u00eda predicado aquel padre hab\u00eda sido de parecer, voluntad y consentimiento suyo y de todos, despu\u00e9s de muy bien mirado y conferido entre ellos&#8230; Poco aprovech\u00f3 el habla y razones de ella, que el santo var\u00f3n dio en justificaci\u00f3n del serm\u00f3n, para satisfacerlos y aplacarlos de la alteraci\u00f3n que hab\u00edan recibido al o\u00edr que o pod\u00edan tener los indios tiranizados, como los ten\u00edan&#8230;<br \/>\nConven\u00edan todos en que aquel padre se desdijese el domingo siguiente de lo que hab\u00eda predicado, y llegaron a tanta ceguera, que les dijeron, que si no lo hac\u00edan, que aparejasen sus pajuelas para embarcarse e irse a Espa\u00f1a&#8230; Finalmente&#8230;, concedieron los padres, por despedirse ya de ellos y dar fin a sus fr\u00edvolas importunidades, que fuese as\u00ed en buena hora, que el mismo padre fray Ant\u00f3n Montesino tornar\u00eda el domingo siguiente a predicar y tornar\u00eda a la materia y dir\u00eda sobre lo que hab\u00eda predicado lo que mejor le pareciese y, en cuanto pudiese, trabajar\u00eda por satisfacerlos&#8230; esto as\u00ed concertado, se fueron alegres con esta esperanza.<br \/>\nPublicaron ellos luego, o algunos de ellos, que dejaban concertado con el vicario y con los dem\u00e1s, que el domingo siguiente de todo lo dicho se hab\u00eda de desdecir aquel fraile; y para o\u00edr este segundo serm\u00f3n no fue menester convidarlos, porque no qued\u00f3 persona en toda la ciudad que no se hallase en la iglesia&#8230; Llegada la hora del serm\u00f3n, subido en el p\u00falpito, el tema que para fundamento de su retractaci\u00f3n y desdecimiento se hall\u00f3, fue una sentencia del santo Job, en el cap. 36, que comienza: Repetam scientiam meam a principio et sermones meos sine mendatio esse probabo: \u00abTornar\u00e9 a referir desde su principio mi ciencia y verdad, que el domingo pasado os prediqu\u00e9 y aquellas mis palabras, que as\u00ed os amargaron, mostrar\u00e9 ser verdaderas\u00bb. O\u00eddo este su tema, ya vieron luego los m\u00e1s avisados a d\u00f3nde iba a parar, y fue harto sufrimiento dejarlo pasar de all\u00ed. Comenz\u00f3 a fundar su serm\u00f3n y a referir todo lo que en el serm\u00f3n pasado hab\u00eda predicado y a corroborar con m\u00e1s razones y autoridades lo que afirm\u00f3 de tener injusta y tir\u00e1nicamente opresas y fatigadas a aquellas gentes, tornando a repetir su ciencia, que tuviesen por cierto no poder salvarse en aquel estado; por eso, que con tiempo se remediasen, haci\u00e9ndoles saber que a hombres de ellos no los confesar\u00edan, m\u00e1s que a los que andaban asaltando, y que publicasen esto y escribiesen a quien quisiesen en Castilla; en todo lo cual ten\u00edan por cierto que serv\u00edan a Dios y no chico servicio hac\u00edan al rey.<br \/>\nAcabado su serm\u00f3n, se fue a su casa, y todo el pueblo en la iglesia qued\u00f3 alborotado, gru\u00f1endo y mucho m\u00e1s indignado con los frailes que antes&#8230; Peligrosa cosa es y digna de llorar mucho [la condici\u00f3n] de los hombres que est\u00e1n en pecados, mayormente los que con robos y da\u00f1os de sus pr\u00f3jimos han subido a mayor estado del que nunca tuvieron, porque m\u00e1s duro les parece, y aun lo es, decaer de \u00e9l, que echarse de grandes barrancos abajo&#8230; de aqu\u00ed es tener por muy \u00e1spero y abominable o\u00edrse reprender en los p\u00falpitos, porque mientras no lo oyen, les parece que Dios est\u00e1 descuidado y que la ley divina es revocada, porque los predicadores callan. De esta insensibilidad, peligro y obstinaci\u00f3n y malicia, m\u00e1s que en otra parte del mundo, ni g\u00e9nero de gente consumada tenemos ejemplos sin n\u00famero y experiencia ocular en estas nuestras Indias padecer la gente de nuestra Espa\u00f1a.<br \/>\nNotas<br \/>\n1. No se conservan los textos aut\u00f3grafos de los sermones. Los conocemos mediante un resumen que consigna fray Bartolom\u00e9 de las Casas en su Historia de las Indias. Cf. primera edici\u00f3n cr\u00edtica, Transcripci\u00f3n del texto aut\u00f3grafo por M. A. Medina, fuentes bibliogr\u00e1ficas J.A. Barreda, estudio preliminar y an\u00e1lisis cr\u00edtico I. P\u00e9rez Fern\u00e1ndez, Obras Completas T. 3-5 (Madrid 1994) 5, 1761-1762. Hemos respetado el estilo de Fr. Bartolom\u00e9 y s\u00f3lo hemos corregido la graf\u00eda, adapt\u00e1ndola a los usos modernos, y la redacci\u00f3n, cuando esta resultaba demasiado abstrusa para el lector no especializado.<br \/>\n2. Luciano Pere\u00f1a, La idea de justicia en la conquista de Am\u00e9rica, Madrid 1992, 16.<br \/>\n3. Cf. Id. , 16-21.<br \/>\n\u00a9 Fernando Gil &#8211; Ricardo Corleto 2003<br \/>\n\u00a9 Pontificia Universidad Cat\u00f3lica Argentina, 2003<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOY NO QUEDAMOS LEJOS DE ESTA REALIDAD. tal vez el recordar este \u00bb serm\u00f3n\u00bb Homilia de Montesinos,nos ayude a saber vivir con m\u00e1s autenticidad y coherencia el Adviento. 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