{"id":1279,"date":"2012-05-02T00:18:32","date_gmt":"2012-05-01T22:18:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=1279"},"modified":"2012-05-02T00:18:32","modified_gmt":"2012-05-01T22:18:32","slug":"el-secreto-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/el-secreto-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"El Secreto de Benedicto XVI"},"content":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de siete a\u00f1os. El secreto del Papa Ratzinger <\/p>\n<p>Benedicto XVI ser\u00e1 recordado m\u00e1s por las homil\u00edas que por las enc\u00edclicas. Y por sus gestos audaces, a contracorriente. Como cuando en Madrid, frente a un mill\u00f3n de j\u00f3venes y justo en el medio de un violento temporal&#8230;  <\/p>\n<p>Nadie lo ha dicho, una semana atr\u00e1s, en el diluvio de homenajes que se desat\u00f3 por el s\u00e9ptimo cumplea\u00f1os de Benedicto XVI como Papa: el elemento que m\u00e1s ha develado el sentido profundo de su pontificado ha sido un temporal.<\/p>\n<p>Era una noche t\u00f3rrida en Madrid, en agosto de 2011. Frente al papa Benedicto, en la explanada, un mill\u00f3n de j\u00f3venes, con una edad promedio de 22 a\u00f1os, desconocidos. Imprevistamente un remolino de agua, de rel\u00e1mpagos y de viento se abate sobre todos, sin ninguna posibilidad de cubrirse. Vuelan por el aire manojos de focos, vuelan lejos carteles, tambi\u00e9n el Papa se moja. Pero \u00e9l se queda en el lugar, frente al explosivo regocijo de los j\u00f3venes por el inesperado espect\u00e1culo no programado que brinda el cielo.<\/p>\n<p>Cuando cesa la lluvia, el Papa pone al costado el discurso escrito y dirige a los j\u00f3venes pocas palabras. Invita a mirar no a \u00e9l, sino a ese Jes\u00fas que est\u00e1 presente en la hostia consagrada sobre el altar. Se arrodilla en silencio y en actitud de adoraci\u00f3n. Lo mismo ocurre en la explanada: todos se arrodillan sobre la tierra mojada, en medio de un silencio absoluto, durante una buena media hora.<\/p>\n<p>En Madrid no fue la primera vez que Benedicto XVI se arrodill\u00f3 delante de la hostia sagrada, en prolongado silencio. Ya lo hab\u00eda hecho en Colonia, en el a\u00f1o 2005, poco despu\u00e9s de haber sido elevado al papado, all\u00ed tambi\u00e9n en la vigilia nocturna con miles de j\u00f3venes, ante el asombro de todos.<\/p>\n<p>Al evaluar este papado, pocos han comprendido la audacia de estos gestos contracorriente. Pero cuando Benedicto XVI los cumple y los explica, lo hace con la actitud apacible de quien no quiere inventar nada propio, sino simplemente ir al coraz\u00f3n de la aventura humana y del misterio cristiano.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Rafael, hace cinco siglos, en ese sublime fresco de las Salas Vaticanas que es la \u00abDisputa del Sant\u00edsimo Sacramento\u00bb, puso la hostia consagrada en el centro de todo, sobre el altar de una grandiosa lit\u00fargica c\u00f3smica que ve interactuar al Padre, al Hijo, al Esp\u00edritu Santo, a la Iglesia terrenal y celestial, al tiempo y a lo eterno.<\/p>\n<p>Cuando Benedicto XVI convoc\u00f3 su primer s\u00ednodo, en el 2005, lo dedic\u00f3 justamente a la Eucarist\u00eda, y quiso que se proyectara durante todo el encuentro ese fresco de Rafael, en una pantalla colocada frente a los obispos all\u00ed congregados de todo el mundo.<\/p>\n<p>De Joseph Ratzinger se han discutido las doctas exposiciones en la universidad de Ratisbona y en el Coll\u00e8ge des Bernardins de Par\u00eds, en el Westminster Hall de Londres y en el Parlamento Federal de Berl\u00edn. Pero un d\u00eda se descubrir\u00e1 que el mayor distintivo de este Papa son las homil\u00edas, al igual que antes de \u00e9l lo han sido para san Le\u00f3n Magno, el Papa que detuvo la invasi\u00f3n de Atila.<\/p>\n<p>Las homil\u00edas son las palabras de Benedicto XVI que no se tienen en cuenta. Las pronuncia durante la Misa, peligrosamente cercano, entonces, a ese Jes\u00fas que est\u00e1 vivo y presente en los signos del pan y del vino, a ese Jes\u00fas que \u2013 \u00e9l predica incansablemente \u2013 es el mismo que explic\u00f3 las Sagradas Escrituras a los caminantes de Ema\u00fas, en forma tan parecida a los hombres extraviados de hoy, y que se les revel\u00f3 al partir el pan, como en el cuadro pintado por Caravaggio que est\u00e1 en la National Gallery de Londres, y que desaparece en el momento que es reconocido, porque la fe es as\u00ed, no es nunca visi\u00f3n geom\u00e9tricamente cumplida, sino que es juego inagotable de libertad y de gracia.<\/p>\n<p>A la fe nula o escasa de tantos hombres de hoy, en las Misas banalmente reducidas a abrazos de paz y asambleas solidarias, el papa Benedicto XVI le ofrece la fe sustancial en un Dios que se hace realmente pr\u00f3ximo, que ama y perdona, que se hace tocar y comer.<\/p>\n<p>\u00c9sta era tambi\u00e9n la fe de los primeros cristianos. Benedicto XVI lo ha recordado en el Angelus de dos domingos atr\u00e1s. Dijo que el nacimiento del domingo como \u00abd\u00eda del Se\u00f1or\u00bb fue un gesto de audacia revolucionaria, precisamente porque extraordinario y conmovedor fue el acontecimiento que lo origin\u00f3: la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y sus apariciones posteriores, en su condici\u00f3n de resucitado, entre los disc\u00edpulos cada \u00abprimer d\u00eda de la semana\u00bb, es decir, el d\u00eda del comienzo de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El pan terrenal que se convierte en comuni\u00f3n con Dios, dijo el Papa en una homil\u00eda, \u00abquiere ser el comienzo de la transformaci\u00f3n del mundo, para que se convierta en un mundo de resurrecci\u00f3n, en un mundo de Dios\u00bb. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de siete a\u00f1os. El secreto del Papa Ratzinger Benedicto XVI ser\u00e1 recordado m\u00e1s por las homil\u00edas que por las enc\u00edclicas. 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