{"id":1311,"date":"2012-06-08T18:41:09","date_gmt":"2012-06-08T16:41:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=1311"},"modified":"2012-06-08T18:41:09","modified_gmt":"2012-06-08T16:41:09","slug":"mensaje-del-papa-a-las-familias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/mensaje-del-papa-a-las-familias\/","title":{"rendered":"MENSAJE DEL PAPA A LAS FAMILIAS&#8230;."},"content":{"rendered":"<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p>Es un gran momento de alegr\u00eda y comuni\u00f3n el que vivimos esta ma\u00f1ana, con la celebraci\u00f3n del sacrificio eucar\u00edstico. Una gran asamblea, reunida con el Sucesor de Pedro, formada por fieles de muchas naciones. Es una imagen expresiva de la Iglesia, una y universal, fundada por Cristo y fruto de aquella misi\u00f3n que, como hemos escuchado en el evangelio, Jes\u00fas confi\u00f3 a sus ap\u00f3stoles: Ir y hacer disc\u00edpulos a todos los pueblos, \u00abbautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Mt 28, 18-19). <\/p>\n<p>Saludo con afecto y reconocimiento al Cardenal Angelo Scola, Arzobispo de Mil\u00e1n, y al Cardenal Ennio Antonelli, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, art\u00edfices principales de este VII Encuentro Mundial de las Familias, as\u00ed como a sus colaboradores, a los obispos auxiliares de Mil\u00e1n y a los dem\u00e1s obispos. Saludo con alegr\u00eda a todas las autoridades presentes. Mi abrazo cordial va dirigido sobre todo a vosotras, queridas familias. Gracias por vuestra participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la segunda lectura, el ap\u00f3stol Pablo nos ha recordado que en el bautismo hemos recibido el Esp\u00edritu Santo, que nos une a Cristo como hermanos y como hijos nos relaciona con el Padre, de tal manera que podemos gritar: \u00ab\u00a1Abba, Padre!\u00bb (cf. Rm 8, 15.17). En aquel momento se nos dio un germen de vida nueva, divina, que hay que desarrollar hasta su cumplimiento definitivo en la gloria celestial; hemos sido hechos miembros de la Iglesia, la familia de Dios, \u00absacrarium Trinitatis\u00bb, seg\u00fan la define san Ambrosio, pueblo que, como dice el Concilio Vaticano II, aparece \u00abunido por la unidad del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Const. Lumen gentium, 4). La solemnidad lit\u00fargica de la Sant\u00edsima Trinidad, que celebramos hoy, nos invita a contemplar ese misterio, pero nos impulsa tambi\u00e9n al compromiso de vivir la comuni\u00f3n con Dios y entre nosotros seg\u00fan el modelo de la Trinidad. Estamos llamados a acoger y transmitir de modo concorde las verdades de la fe; a vivir el amor rec\u00edproco y hacia todos, compartiendo gozos y sufrimientos, aprendiendo a pedir y conceder el perd\u00f3n, valorando los diferentes carismas bajo la gu\u00eda de los pastores. En una palabra, se nos ha confiado la tarea de edificar comunidades eclesiales que sean cada vez m\u00e1s una familia, capaces de reflejar la belleza de la Trinidad y de evangelizar no s\u00f3lo con la palabra. M\u00e1s bien dir\u00eda por \u00abirradiaci\u00f3n\u00bb, con la fuerza del amor vivido.<\/p>\n<p>La familia, fundada sobre el matrimonio entre el hombre y la mujer, est\u00e1 tambi\u00e9n llamada al igual que la Iglesia a ser imagen del Dios \u00danico en Tres Personas. Al principio, en efecto, \u00abcre\u00f3 Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo cre\u00f3; hombre y mujer los cre\u00f3. Y los bendijo Dios, y les dijo: \u201cCreced, multiplicaos\u201d\u00bb (Gn 1, 27-28). Dios cre\u00f3 el ser humano hombre y mujer, con la misma dignidad, pero tambi\u00e9n con caracter\u00edsticas propias y complementarias, para que los dos fueran un don el uno para el otro, se valoraran rec\u00edprocamente y realizaran una comunidad de amor y de vida. El amor es lo que hace de la persona humana la aut\u00e9ntica imagen de Dios. Queridos esposos, viviendo el matrimonio no os dais cualquier cosa o actividad, sino la vida entera. Y vuestro amor es fecundo, en primer lugar, para vosotros mismos, porque dese\u00e1is y realiz\u00e1is el bien el uno al otro, experimentando la alegr\u00eda del recibir y del dar. Es fecundo tambi\u00e9n en la procreaci\u00f3n, generosa y responsable, de los hijos, en el cuidado esmerado de ellos y en la educaci\u00f3n met\u00f3dica y sabia. Es fecundo, en fin, para la sociedad, porque la vida familiar es la primera e insustituible escuela de virtudes sociales, como el respeto de las personas, la gratuidad, la confianza, la responsabilidad, la solidaridad, la cooperaci\u00f3n. Queridos esposos, cuidad a vuestros hijos y, en un mundo dominado por la t\u00e9cnica, transmitidles, con serenidad y confianza, razones para vivir, la fuerza de la fe, plante\u00e1ndoles metas altas y sosteni\u00e9ndolos en las debilidades. Pero tambi\u00e9n vosotros, hijos, procurad mantener siempre una relaci\u00f3n de afecto profundo y de cuidado diligente hacia vuestros padres, y tambi\u00e9n que las relaciones entre hermanos y hermanas sean una oportunidad para crecer en el amor.<\/p>\n<p>El proyecto de Dios sobre la pareja humana encuentra su plenitud en Jesucristo, que elev\u00f3 el matrimonio a sacramento. Queridos esposos, Cristo, con un don especial del Esp\u00edritu Santo, os hace part\u00edcipes de su amor esponsal, haci\u00e9ndoos signo de su amor por la Iglesia: un amor fiel y total. Si, con la fuerza que viene de la gracia del sacramento, sab\u00e9is acoger este don, renovando cada d\u00eda, con fe, vuestro \u00abs\u00ed\u00bb, tambi\u00e9n vuestra familia vivir\u00e1 del amor de Dios, seg\u00fan el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret. Queridas familias, pedid con frecuencia en la oraci\u00f3n la ayuda de la Virgen Mar\u00eda y de san Jos\u00e9, para que os ense\u00f1en a acoger el amor de Dios como ellos lo acogieron. Vuestra vocaci\u00f3n no es f\u00e1cil de vivir, especialmente hoy, pero el amor es una realidad maravillosa, es la \u00fanica fuerza que puede verdaderamente transformar el mundo. Ante vosotros est\u00e1 el testimonio de tantas familias, que se\u00f1alan los caminos para crecer en el amor: mantener una relaci\u00f3n constante con Dios y participar en la vida eclesial, cultivar el di\u00e1logo, respetar el punto de vista del otro, estar dispuestos a servir, tener paciencia con los defectos de los dem\u00e1s, saber perdonar y pedir perd\u00f3n, superar con inteligencia y humildad los posibles conflictos, acordar las orientaciones educativas, estar abiertos a las dem\u00e1s familias, atentos con los pobres, responsables en la sociedad civil.<\/p>\n<p>Todos estos elementos construyen la familia. Vividlos con valent\u00eda, con la seguridad de que en la medida en que viv\u00e1is el amor rec\u00edproco y hacia todos, con la ayuda de la gracia divina, os convertir\u00e9is en evangelio vivo, una verdadera Iglesia dom\u00e9stica (cf. Exh. ap. Familiaris consortio, 49). Quisiera dirigir unas palabras tambi\u00e9n a los fieles que, aun compartiendo las ense\u00f1anzas de la Iglesia sobre la familia, est\u00e1n marcados por las experiencias dolorosas del fracaso y la separaci\u00f3n. Sabed que el Papa y la Iglesia os sostienen en vuestra dificultad. Os animo a permanecer unidos a vuestras comunidades, al mismo tiempo que espero que las di\u00f3cesis pongan en marcha adecuadas iniciativas de acogida y cercan\u00eda.<\/p>\n<p>En el libro del G\u00e9nesis, Dios conf\u00eda su creaci\u00f3n a la pareja humana, para que la guarde, la cultive, la encamine seg\u00fan su proyecto (cf. 1,27-28; 2,15). En esta indicaci\u00f3n podemos comprender la tarea del hombre y la mujer como colaboradores de Dios para transformar el mundo, a trav\u00e9s del trabajo, la ciencia y la t\u00e9cnica. El hombre y la mujer son imagen de Dios tambi\u00e9n en esta obra preciosa, que han de cumplir con el mismo amor del Creador. Vemos que, en las modernas teor\u00edas econ\u00f3micas, prevalece con frecuencia una concepci\u00f3n utilitarista del trabajo, la producci\u00f3n y el mercado. El proyecto de Dios y la experiencia misma muestran, sin embargo, que no es la l\u00f3gica unilateral del provecho propio y del m\u00e1ximo beneficio lo que contribuye a un desarrollo arm\u00f3nico, al bien de la familia y a edificar una sociedad m\u00e1s justa, ya que supone una competencia exasperada, fuertes desigualdades, degradaci\u00f3n del medio ambiente, carrera consumista, pobreza en las familias. Es m\u00e1s, la mentalidad utilitarista tiende a extenderse tambi\u00e9n a las relaciones interpersonales y familiares, reduci\u00e9ndolas a simples convergencias precarias de intereses individuales y minando la solidez del tejido social.<\/p>\n<p>Un \u00faltimo elemento. El hombre, en cuanto imagen de Dios, est\u00e1 tambi\u00e9n llamado al descanso y a la fiesta. El relato de la creaci\u00f3n concluye con estas palabras: \u00abY habiendo concluido el d\u00eda s\u00e9ptimo la obra que hab\u00eda hecho, descans\u00f3 el d\u00eda s\u00e9ptimo de toda la obra que hab\u00eda hecho. Y bendijo Dios el d\u00eda s\u00e9ptimo y lo consagr\u00f3\u00bb (Gn 2,2-3). Para nosotros, cristianos, el d\u00eda de fiesta es el domingo, d\u00eda del Se\u00f1or, pascua semanal. Es el d\u00eda de la Iglesia, asamblea convocada por el Se\u00f1or alrededor de la mesa de la palabra y del sacrificio eucar\u00edstico, como estamos haciendo hoy, para alimentarnos de \u00e9l, entrar en su amor y vivir de su amor. Es el d\u00eda del hombre y de sus valores: convivialidad, amistad, solidaridad, cultura, contacto con la naturaleza, juego, deporte. Es el d\u00eda de la familia, en el que se vive juntos el sentido de la fiesta, del encuentro, del compartir, tambi\u00e9n en la participaci\u00f3n de la santa Misa. <\/p>\n<p>Queridas familias, a pesar del ritmo fren\u00e9tico de nuestra \u00e9poca, no perd\u00e1is el sentido del d\u00eda del Se\u00f1or. Es como el oasis en el que detenerse para saborear la alegr\u00eda del encuentro y calmar nuestra sed de Dios.<\/p>\n<p>Familia, trabajo, fiesta: tres dones de Dios, tres dimensiones de nuestra existencia que han de encontrar un equilibrio arm\u00f3nico. Armonizar el tiempo del trabajo y las exigencias de la familia, la profesi\u00f3n y la maternidad, el trabajo y la fiesta, es importante para construir una sociedad de rostro humano. A este respecto, privilegiad siempre la l\u00f3gica del ser respecto a la del tener: la primera construye, la segunda termina por destruir. Es necesario aprender, antes de nada en familia, a creer en el amor aut\u00e9ntico, el que viene de Dios y nos une a \u00e9l y precisamente por eso \u00abnos transforma en un Nosotros, que supera nuestras divisiones y nos convierte en una sola cosa, hasta que al final Dios sea \u201ctodo para todos\u201d (1 Co 15,28)\u00bb (Enc. Deus caritas est, 18). Am\u00e9n.<br \/>\nBENEDICTO XVI<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos hermanos y hermanas: Es un gran momento de alegr\u00eda y comuni\u00f3n el que vivimos esta ma\u00f1ana, con la celebraci\u00f3n del sacrificio eucar\u00edstico. Una gran asamblea, reunida con el Sucesor de Pedro, formada por fieles de muchas naciones. 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