{"id":1504,"date":"2013-07-09T15:48:32","date_gmt":"2013-07-09T13:48:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=1504"},"modified":"2013-07-09T15:48:32","modified_gmt":"2013-07-09T13:48:32","slug":"testimonio-de-fe-de-la-tia-cochela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/testimonio-de-fe-de-la-tia-cochela\/","title":{"rendered":"Testimonio de Fe de la Tia Cochela"},"content":{"rendered":"<p>Pasaron m\u00e1s de 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>LA T\u00cdA COCHELA TEN\u00cdA RAZ\u00d3N.<\/strong>En una muy humilde escuela de la zona de \u00abLos Polvorines\u00bb, en cercan\u00edas de Campo de Mayo, Buenos Aires, en donde los ni\u00f1os concurr\u00edan tal vez m\u00e1s por obtener su plato de comida que para estudiar. Estaba la maestra (que jam\u00e1s se consider\u00f3 una trabajadora de la educaci\u00f3n), a pura vocaci\u00f3n, ayudando a sus alumnos a hacer la tarea despu\u00e9s del comedor, cuando s\u00fabitamente dos j\u00f3venes seminaristas, flacos y embarrados hasta las rodillas, golpearon sus manos, a modo de pedir permiso para ingresar, ofreci\u00e9ndose para colaborar en la educaci\u00f3n de los chicos. <\/p>\n<p>La maestra los invit\u00f3 muy gentilmente a pasar y agradeci\u00f3 a los hombres de Dios su buena voluntad, pero les aclar\u00f3 que ella no dispon\u00eda en la escuela de dinero para pagar sus servicios, a lo que los visitantes respondieron \u00abcon que nos d\u00e9 de comer estaremos muy bien pagados\u00bb, pues ellos eran Jesuitas, pobres y en plena acci\u00f3n evangelizadora.<br \/>\nFue as\u00ed que los nobles sacerdotes estuvieron trabajando con los chicos del barrio durante varios meses, tiempo que grab\u00f3 para siempre en el coraz\u00f3n de la maestra, la capacidad de amar que mostraban los curas especialmente uno de ellos al que llamaban Jorge. <\/p>\n<p>La vida transcurri\u00f3, los j\u00f3venes jesuitas continuaron su labor eclesi\u00e1stica y la maestra con su tit\u00e1nica tarea educativa, siempre en barrios carenciados, obreros y populares, a pesar de ser ella misma una se\u00f1ora de buena posici\u00f3n socio cultural y, as\u00ed continu\u00f3 su vida, luego como secretaria, vicedirectora, directora, supervisora y por fin, jubilada por unos pocos pesos. <\/p>\n<p>Ya entrada en su tercera edad, la maestra concurr\u00eda a misa en la iglesia del Pilar y un buen d\u00eda crey\u00f3 ver en el \u00abmonse\u00f1or\u00bb que daba la misa, a un viejo conocido. Inquieta, como siempre fue, esper\u00f3 la finalizaci\u00f3n de la misa y se acerc\u00f3 al sacerdote pregunt\u00e1ndole si \u00e9l no era el padre Jorge&#8230; <\/p>\n<p>Hab\u00edan pasado unos 35 a\u00f1os y monse\u00f1or detuvo su mirada en la peque\u00f1a abuela, la mir\u00f3 a los ojos, dibuj\u00f3 una sonrisa en su gesto y con total alegr\u00eda le dijo: claro que soy el padre Jorge y usted es la maestra de \u00abLos Polvorines\u00bb. La maestra, Cochela, no pudo evitar romper en llanto de emoci\u00f3n y pidi\u00f3 permiso al ahora monse\u00f1or para poder visitarlo. Provocando una nueva sonrisa en el cura que le dijo que se enojar\u00eda si no ven\u00eda a verlo seguido. La maestra jubilada volvi\u00f3 a su casa a contarle a Coiche, su hermana mayor y a toda la familia la alegr\u00eda de su encuentro y la mayor alegr\u00eda a\u00fan de haber logrado el permiso para visitar a su viejo amigo en la parroquia. <\/p>\n<p>A partir de ese momento, Cochela visitar\u00eda mensualmente a Monse\u00f1or, siempre llev\u00e1ndole todo tipo de ofrendas, escritos, viejas fotograf\u00edas en blanco y negro y entre ellas se destacaban sus \u00abchip\u00e1s\u00bb, lo que adem\u00e1s la caracterizaban por su exquisitez y por su origen correntino. La anciana no necesitaba ver personalmente a Monse\u00f1or, ella se conformaba con que su secretario le entregue sus presentes ya que no quer\u00eda distraerlo de sus ocupaciones. Sin embargo, a cada visita, cuando no lo encontraba a \u00e9l, siempre indefectiblemente segu\u00eda una llamada telef\u00f3nica de Monse\u00f1or, en persona, para agradecer la deferencia y el cari\u00f1o que sus visitas evidenciaban. <\/p>\n<p>Cochela jam\u00e1s pidi\u00f3 nada a Monse\u00f1or, y Monse\u00f1or fue Cardenal, y Obispo de su ciudad, y ella viv\u00eda cada homil\u00eda del padre Jorge como dando cr\u00e9dito a que escuchaba la palabra de Dios. Le\u00eda y rele\u00eda una y mil veces las notas period\u00edsticas que se publicaban sobre el Cardenal. El Padre Jorge siempre le dio afecto, mucho cari\u00f1o y la acarici\u00f3 con su misericordiosa mirada, pero tambi\u00e9n siempre le pidi\u00f3 algo, algo inusual y llamativo en un cura. Siempre le pidi\u00f3 que rece por \u00e9l, que lo necesitaba para poder hacer mejor su trabajo como hombre de Dios. Y Cochela cumpl\u00eda acabadamente ese pedido, y tambi\u00e9n invitaba a familiares y amigos a rezar por el Padre Jorge, que ahora era Monse\u00f1or, pero que iba \u00aba ser Papa porque ese hombre es un santo, yo lo conozco muy bien desde que empez\u00f3 a caminar en el barro para ayudar a los pobres y adem\u00e1s es jesuita, es muy bueno, honesto y humilde, va a ser Papa\u00bb, repet\u00eda hasta el hartazgo. Oren por \u00e9l. <\/p>\n<p>La vida fue muy dura con Cochela porque aunque la llen\u00f3 del afecto de sus familiares y amigos, no le permiti\u00f3 tener hijos, tambi\u00e9n perdi\u00f3 a su compa\u00f1ero muy temprano, pero ella nunca se quej\u00f3, siempre tuvo una sonrisa para todos y cuando digo todos es todos, hasta con quienes le hac\u00edan el mal, hasta a los delincuentes que le toc\u00f3 enfrentar los \u00abretaba\u00bb cari\u00f1osamente para que tomen el buen camino, agregando indefectiblemente a sus palabras un \u00fanico final: \u00abmi hijo\u00bb, lo que demostraba claramente que cada una de sus frases eran dichas como la madre que no pudo ser. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n fue dura su partida, la vejez comenz\u00f3 a hacer estragos en su salud, especialmente en su salud mental y una demencia senil se apoder\u00f3 de sus \u00faltimos d\u00edas, enfermedad que la comenz\u00f3 a enajenar y de la que s\u00f3lo se logr\u00f3 evadir cuando espor\u00e1dicamente reconoc\u00eda a alguno de sus seres m\u00e1s queridos y cuando hablaba de \u00abBergoglio, el cura que seg\u00fan ella ser\u00eda Papa, porque es un hombre santo\u00bb. <\/p>\n<p>Al pasar meses sin visitarlo, Bergoglio hizo averiguar a su secretario que era de la vida de Cochela, enter\u00e1ndose as\u00ed que ella estaba muy enferma y que le quedaba poco tiempo de vida. Una tarde de diciembre de 2011, estaba Cochela dormida en compa\u00f1\u00eda de su hermana mayor, su enfermera y familiares, cuando en el peque\u00f1o departamento de avenida Las Heras son\u00f3 el portero el\u00e9ctrico. La visita se identific\u00f3 simplemente como Jorge Bergoglio, que ven\u00eda a visitar a Cochela. Lleg\u00f3 s\u00f3lo, de a pi\u00e9 y con una \u00fanica misi\u00f3n, darle la unci\u00f3n de los enfermos a su antigua benefactora de \u00abLos Polvorines\u00bb. No sabemos si lo reconoci\u00f3 o no, pero s\u00ed sabemos que pocos d\u00edas despu\u00e9s parti\u00f3 a reunirse con su marido en la eternidad, desde donde seguro hizo lobby ente Dios para que su profec\u00eda se haga realidad. <\/p>\n<p>Y el cura Jorge Bergoglio fue Papa, como dec\u00eda Cochela, ante las incr\u00e9dulas orejas de quienes tanto la amamos, pero que en eso no la supimos tomar en serio. Cochela ten\u00eda raz\u00f3n y seguramente Francisco tambi\u00e9n ser\u00e1 un santo cuando le toque. Tanto amor, tanta devoci\u00f3n, sin dudas tienen sentido. <\/p>\n<p>La maestra Cochela, es Mar\u00eda Beatriz Solari de Cichero, mi amada t\u00eda, mi segunda mam\u00e1. Pocos meses despu\u00e9s falleci\u00f3 Coiche, su inseparable hermana y mi gran madre. <\/p>\n<p>Ruego una oraci\u00f3n en su memoria y para que el Papa Francisco tenga las fuerzas necesarias para reencauzar a nuestra Iglesia y colaborar a la paz del mundo y a la felicidad de los pobres. <\/p>\n<p>Me colma de felicidad y orgullo cristiano haberme equivocado y pido perd\u00f3n por no haberla sabido tomar en serio. Cochela, ten\u00eda raz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pasaron m\u00e1s de 50 a\u00f1os. LA T\u00cdA COCHELA TEN\u00cdA RAZ\u00d3N.En una muy humilde escuela de la zona de \u00abLos Polvorines\u00bb, en cercan\u00edas de Campo de Mayo, Buenos Aires, en donde los ni\u00f1os concurr\u00edan tal vez m\u00e1s por obtener su plato de comida que para estudiar. 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