{"id":2007,"date":"2017-06-09T13:04:34","date_gmt":"2017-06-09T11:04:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=2007"},"modified":"2017-06-09T13:04:34","modified_gmt":"2017-06-09T11:04:34","slug":"en-la-bajadita-te-espero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/en-la-bajadita-te-espero\/","title":{"rendered":"EN LA BAJADITA TE ESPERO&#8230;."},"content":{"rendered":"<p>AGRADEZCO DE CORAZON A MAR..QUE FORMA PARTE DEL GRUPO DE JESUS\u00a0 POR ESTA HERMOSA REFLEXION. DIOS SIEMPRE NOS ESPERA&#8230; Y EN LAS BAJADITAS DE NUESTRAS VIDAS QUE LAS TENDREMOS Y SINO A ESPERARLAS&#8230;. NOS ESPERA SIEMPRE EL AMOR, LA COMPASION Y LA MISERICORDIA. Gracias Mar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EN LA BAJADITA TE ESPERO<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong>. Hay una expresi\u00f3n venezolana que significa la vida da muchas vueltas, ahora aparentemente no me necesitas, ni te hago falta. Pero a la bajadita te espero, y cuando me necesites ah\u00ed estar\u00e9. Esa es la actitud que percibo en Dios frente a esta \u00e9poca de las grandes expresiones de autosuficiencia y de negaci\u00f3n de lo trascendente. Nos hemos apoderado de la vida, la consideramos una posesi\u00f3n, un derecho, una exigencia. Y se nos olvida la dimensi\u00f3n de pura donaci\u00f3n. <strong><em>\u201c\u00bfQu\u00e9 tienes que nos hayas recibido?\u201d 1\u00aa Cor 4,7 <\/em><\/strong>pregunta San Pablo a los cristianos de Corinto. Y es lo que nos pregunta a la humanidad que camina en nuestro tiempo. Los avances tecnol\u00f3gicos, las fronteras acortadas por los poderosos medios de comunicaci\u00f3n, nos hacen poner la confianza en la obra de nuestras manos. Pero sabe el buen Dios que en la vida hay bajaditas, hay situaciones que nos superan por todos los lados. La incapacidad de vencer la dolorosa enfermedad, los conflictos de las relaciones humanas que empeque\u00f1ecen el coraz\u00f3n y nos lo devuelve asustado y triste. La incerteza radical de un futuro que no somos capaces de controlar. En definitiva la experiencia diaria del l\u00edmite. Puedo vivir de espalda a la decadencia que me habita, negando lo imposibilitados que estamos de dar respuestas convincentes a las encrucijadas de nuestra vida. O por el contrario podemos hacer uso de una de las capacidades m\u00e1s humanas que nos identifican: el pedir y suplicar.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s propio del ni\u00f1o, del bebe, es hacer de su indefensi\u00f3n un motivo de poder experimentar el amor. En las l\u00e1grimas de un bebe que llora porque tiene hambre, o porque tiene sue\u00f1o, uno no ve otra cosa que la ocasi\u00f3n y la oportunidad de poderle consolar y dar respuesta a sus necesidades. Pero parece que al crecer, al hacernos adultos, se nos exija la autosuficiencia, y pedir es signo de debilidad y de vulnerabilidad. Pero pedir, demandar, suplicar, nos acerca a los dem\u00e1s, los vuelve necesarios. La sociabilidad es una de nuestros rasgos caracter\u00edsticos, de los que nos definen. Nadie se construye a s\u00ed mismo, sino que la participaci\u00f3n de los dem\u00e1s en nuestro proceso educativo es fundamental. Tanto en positivo como en negativo.<\/p>\n<p>Por eso cuando el beb\u00e9 siente la cercan\u00eda de su madre, su abrazo sanador deja de llorar, y eso se convierte en verdadera oraci\u00f3n. De la que tendr\u00edamos que aprender. Orar es acoger la respuesta amorosa de nuestro Dios que nos est\u00e1 esperando deseoso de que le pidamos.<\/p>\n<p><strong>Lo que Dios nos dice<\/strong>. <strong><em>\u201cEn aquella ocasi\u00f3n Jes\u00fas tom\u00f3 la palabra y dijo: \u00a1Te alabo, Padre, Se\u00f1or de cielo y tierra, porque, ocultando estas cosas a los sabios y entendidos, se las diste a conocer a la gente sencilla! S\u00ed, Padre, \u00e9sa ha sido tu elecci\u00f3n. Todo me lo ha encomendado mi Padre: nadie conoce al Hijo sino el Padre; nadie conoce al Padre sino el Hijo y aqu\u00e9l a quien el Hijo decida revel\u00e1rselo. Acudid a m\u00ed, los que and\u00e1is cansados y agobiados, y yo os aliviar\u00e9. Cargad con mi yugo y aprended de m\u00ed, que soy tolerante y humilde de coraz\u00f3n, y os sentir\u00e9is aliviados. Porque mi yugo es blando y mi carga es ligera.\u201d Mt 11,25-30.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Venid a m\u00ed m\u00e1s veces, y aprended de lo que es caminar integrando lo negativo en la propia vida. Jes\u00fas nos vive agradecido porque todo lo que le rodea est\u00e1 calmado y es espont\u00e1neamente f\u00e1cil de vivir. El escenario que nos muestra el Evangelio es de conflictividad con la autoridad, de incomprensi\u00f3n de sus disc\u00edpulos, de enfermos que le piden y le exigen su curaci\u00f3n. De un aprovechamiento del tiempo <strong><em>\u201cdonde eran tantos lo que iban y ven\u00edan que no ten\u00edan tiempo ni para comer\u201d Mc 6,31.<\/em><\/strong> Pero esa vida cargada de intensidad no le produce queja ni estr\u00e9s. Es capaz de vivir agradecido porque cuenta con la fuerza, el sentido y la presencia continuada de aquel que le hace vivir como un permanente don. Si conoci\u00e9ramos el regalo permanente que supone estar vivos, y la posibilidad de ofrecernos como una ofrenda permanente, nos liberar\u00edamos de exigencias, de vivir preocupados todo el tiempo por los resultados y los \u00e9xitos. El fruto de nuestra vida no est\u00e1 en los resultados aparentes o visibles. Ni en el reconocimiento de los dem\u00e1s, sino en el con qui\u00e9n vivo lo que hago, la compa\u00f1\u00eda que me impulsa a realizar las opciones que tomo, y el cari\u00f1o que invierto en hacer aquello a lo que me dedico.<\/p>\n<p><strong><em>\u201cPermaneced en m\u00ed y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por s\u00ed solo, si no permanece en la vid, tampoco vosotros, si no permanec\u00e9is en m\u00ed. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos: quien permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l dar\u00e1 mucho fruto; pues sin m\u00ed no pod\u00e9is hacer nada\u201d. Jn 15,4-5.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Aprender a permanecer en su amor tiene que ver con dejar de vivir a golpes de impulsos, de prisas, de urgencias, y calmar el coraz\u00f3n para despertar a lo regalados que somos. La dimensi\u00f3n contemplativa de nuestros d\u00edas se debe volver una prioridad en nuestros horarios. El tiempo s\u00f3lo es valioso si lo invertimos en caminos de verdad, de entrega, de generosidad. La dispersi\u00f3n, la toma de decisiones que s\u00f3lo busca dar respuesta lo inmediato nos agota, nos confunde y nos deja con el mal sabor de boca de quien no sabe ad\u00f3nde dirigimos nuestros pasos.<\/p>\n<p><strong><em>\u201cSe\u00f1or, mi coraz\u00f3n no es ambicioso ni mis ojos altaneros; no persigo grandezas ni maravillas que me superan. Juro que allano y aquieto mi deseo. Como un ni\u00f1o en brazos de su madre, como un ni\u00f1o sostengo mi deseo. \u00a1Espere Israel en el Se\u00f1or, ahora y por siempre!\u201d Sal 131.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo podemos vivirlo<\/strong>. La paciencia de Dios es nuestra salvaci\u00f3n, y que est\u00e9 permanentemente esperando a que le abramos las puertas de nuestro coraz\u00f3n, para que entre, para que hablemos, es una oferta permanente de salvaci\u00f3n. Una palabra suya, un gesto, un abrazo, tiene el poder de transformar nuestra mirada. Pasamos de nuestras muertes, a la vida en abundancia, cuando le vemos y le reconocemos llam\u00e1ndonos por nuestro nombre. S\u00ed en la bajadita nos espera, no temamos el camino. Al amor que nos lleva no le preguntemos a d\u00f3nde va.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AGRADEZCO DE CORAZON A MAR..QUE FORMA PARTE DEL GRUPO DE JESUS\u00a0 POR ESTA HERMOSA REFLEXION. 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