{"id":2042,"date":"2017-12-22T21:41:03","date_gmt":"2017-12-22T19:41:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=2042"},"modified":"2017-12-22T21:41:03","modified_gmt":"2017-12-22T19:41:03","slug":"un-gesto-una-realidad-injusta-en-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/un-gesto-una-realidad-injusta-en-venezuela\/","title":{"rendered":"Un \u00abgesto\u00bb una realidad injusta en Venezuela"},"content":{"rendered":"<h1>Que Dios nos perdone tanta indiferencia.<\/h1>\n<h1>Albert, un nuevo Dimas<\/h1>\n<p><strong>Estos son los componentes de la f\u00e1brica de bandas juveniles violentas de la mayor\u00eda de los suburbios de Iberoam\u00e9rica: familia rota, marginaci\u00f3n-descarte social, sistema educativo devaluado y la imperante cultura consumista-hedonista.<\/strong><\/p>\n<p>Albert form\u00f3 parte de uno de esos grupos, participando de cada uno de sus rituales y pr\u00e1cticas. Fue padre a los 14 a\u00f1os y se burl\u00f3 de muchas mujeres. Le hicieron e hizo mucho da\u00f1o, hasta que, como la mayor\u00eda de los muchachos de las bandas, fue tiroteado. El m\u00e9dico que le atendi\u00f3 no dio esperanzas a la familia y a los que la acompa\u00f1\u00e1bamos.<strong> Con m\u00e1s fuerza apretamos la mano maternal de la Virgen Mar\u00eda y recurrimos a la intercesi\u00f3n de Guillermo Rovirosa mientras hac\u00edamos el Rosario en una sala pr\u00f3xima al quir\u00f3fano<\/strong>. El llanto de la mam\u00e1 de Albert fue escuchado y su hijo salv\u00f3 la vida aunque la tuviese que llevar adelante en una silla de ruedas.<\/p>\n<p><strong>Con m\u00e1s fuerza apretamos la mano maternal de la Virgen Mar\u00eda y recurrimos a la intercesi\u00f3n de Guillermo Rovirosa mientras hac\u00edamos el Rosario en una sala pr\u00f3xima al quir\u00f3fano<\/strong>.<\/p>\n<p>Clavado a esa cruz, Albert conoci\u00f3 a Jesucristo y se fue haciendo su amigo. \u201cVengan a M\u00ed los cansados y agobiados y Yo les aliviar\u00e9\u201d. Albert se dej\u00f3 reconciliar por Pap\u00e1 Dios y encontr\u00f3 la alegr\u00eda en su interior. Su mirada se fue haciendo transparente, casi inocente. Sus palabras y gestos ten\u00edan la gravedad de la mansedumbre y la cadencia de los que han transitado por la noche oscura. Se integr\u00f3 a su familia, a una comunidad, a la vecindad.<\/p>\n<p><strong>Despu\u00e9s de mucho tiempo volv\u00eda a ser hijo y hermano.<\/strong><\/p>\n<p>Pero, las heridas nunca cierran del todo. Sanan, s\u00ed, pero ah\u00ed quedan. Las del cuerpo y las del esp\u00edritu. El propio Resucitado mostraba las huellas de su pasi\u00f3n para que le reconocieran. Albert, como todos nosotros, segu\u00eda con sus propias contradicciones y con sus \u00falceras permanentemente abiertas gracias a la destrucci\u00f3n del sistema de salud venezolano. Los \u00faltimos meses de su vida terrena fueron un V\u00eda Crucis para \u00e9l y su familia. Ingresado en dos hospitales estatales durante m\u00e1s de un mes fue tratado mucho peor que un perro. Ni una sola vez limpiaron sus purulentas escaras. Ni una sola vez intentaron salvarlo. Ni una sola vez hablaron con la familia para afrontar la enfermedad. Desde el primer minuto lo descartaron. El mismo descarte que sufri\u00f3 en el Colegio cuando adolescente. Llevaba el sello de la humanidad desechada por el monstruo del materialismo que estamos alimentando. Durante ese largu\u00edsimo mes de humillaciones en los hospitales, su mam\u00e1 nunca se aport\u00f3 de su lado, ech\u00e1ndose al fr\u00edo piso cuando pod\u00eda dar unas cabezadas. Finalmente se lo llev\u00f3 a su casa.<\/p>\n<p>Albert se fue apagando con la misma mansedumbre con la que hab\u00eda vivido desde su reconciliaci\u00f3n con Dios y los hermanos. Las dos \u00faltimas semanas fueron de larga agon\u00eda, pero sin una palabra de amargura. Muchos d\u00edas rez\u00e1bamos cerca de \u00e9l el santo Rosario. De nuevo Mar\u00eda al pie de la Cruz, como cuando salv\u00f3 la vida en el quir\u00f3fano por la intercesi\u00f3n de Rovirosa. Entre misterio y misterio, nos dimos cuenta de que Pap\u00e1 Dios le hab\u00eda dado a Albert la oportunidad de convertirse y de purificar su vida. Y aprovech\u00f3 la Gracia. <strong><em>Algunos le comenzamos a llamar Dimas, por lo del delincuente al que Cristo mismo canoniz\u00f3 en la Cruz. Y nos acord\u00e1bamos de Rovirosa y su devoci\u00f3n por el primer santo cat\u00f3lico.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Ungido con el \u00f3leo de enfermos, sanado por la confesi\u00f3n, amado por su mam\u00e1, sus hermanos, amigos e hija, Albert entreg\u00f3 su esp\u00edritu en la v\u00edspera del d\u00eda de Guadalupe, cinco minutos despu\u00e9s de terminar el santo Rosario. En los brazos de su madre. La Piedad.<\/p>\n<p>Su entierro fue, otra vez, la cachetada que nos volvi\u00f3 a recordar la se\u00f1al con la que le marcaron al nacer. Era tanto el hedor del lugar en el que le sepultaron que la mayor\u00eda de los asistentes no aguantaban y las mam\u00e1s no permitieron que sus hijos se quedasen. Los que nacen descartados, ni al morir se les reconoce su dignidad; se les oculta como alima\u00f1as. A pesar de todo, ah\u00ed su cuerpo espera la resurrecci\u00f3n gloriosa donde volver\u00e1 a mostrar su belleza plena en el Esp\u00edritu y en comuni\u00f3n con los santos. Su alma ya est\u00e1 en los cielos.<\/p>\n<p>S.Dimas, Albert, ruega por nosotros, los hip\u00f3critas.<\/p>\n<p>Carlos Ru\u00edz. Misionero del <a href=\"http:\/\/movimientoculturalcristiano.org\/\">Movimiento Cultural Cristiano<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que Dios nos perdone tanta indiferencia. Albert, un nuevo Dimas Estos son los componentes de la f\u00e1brica de bandas juveniles violentas de la mayor\u00eda de los suburbios de Iberoam\u00e9rica: familia rota, marginaci\u00f3n-descarte social, sistema educativo devaluado y la imperante cultura consumista-hedonista. 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