{"id":2065,"date":"2018-03-17T14:52:53","date_gmt":"2018-03-17T12:52:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=2065"},"modified":"2018-03-17T14:52:53","modified_gmt":"2018-03-17T12:52:53","slug":"hombres-y-mujeres-de-las-afueras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/hombres-y-mujeres-de-las-afueras\/","title":{"rendered":"HOMBRES Y MUJERES DE LAS AFUERAS&#8230;."},"content":{"rendered":"<p><strong>Introducci\u00f3n. <\/strong>Con este t\u00edtulo se refer\u00eda un profesor m\u00edo a esta \u00e9poca que nos toca vivir, a la cultura que nos envuelve, donde prestamos m\u00e1s atenci\u00f3n a lo perif\u00e9rico, a lo relativo, a lo accidental, que a lo central y a lo nuclear de la identidad de las personas. Construimos muchos proyectos, avanzamos en muchas \u00e1reas, tenemos pluralidad de ideolog\u00edas, y de sensibilidades, recorremos paisajes y buscamos destinos tur\u00edsticos deslumbrantes, acumulamos informaci\u00f3n continuamente. Pero \u00bfa donde nos llevan todas esas actividades? \u00bfQu\u00e9 direcci\u00f3n y sentido le damos a nuestros d\u00edas?<\/p>\n<p>Las preguntas importantes sobre nuestra identidad, sobre el destino de nuestra vida, sobre el sentido de lo que hacemos y vivimos, sobre la herencia que dejamos a los que amamos. Esas preguntas, nos pillan distra\u00eddos, o directamente no queremos formularlas. Estamos en las afueras de nosotros mismos, distra\u00eddos, ocupados, despistados. Y cuando la vida se nos presenta con su fugacidad, con su fragilidad, y de repente descubrimos nuestras manos vac\u00edas, y carentes de respuestas frente a las preguntas, nos entra el desconcierto y el miedo. Lo importante de nosotros mismos est\u00e1 en el centro de nuestra mente, de nuestro coraz\u00f3n, de nuestro cuerpo. Las decisiones que tomamos, los di\u00e1logos que mantenemos, los compromisos que adquirimos, los gestos y acciones que realizamos, eso nos define. Perdidos en las periferias, y atentos a lo intrascendente nos volvemos desconocidos para nosotros mismos.<\/p>\n<p><strong>Lo que Dios nos dice<\/strong>. Jes\u00fas s\u00ed que afrontaba diariamente lo nuclear de su vida y de su misi\u00f3n, e invitaba a sus disc\u00edpulos a hacerse esas preguntas. Y contin\u00faa invit\u00e1ndonos a construir nuestra vida cada d\u00eda colaborando activamente en ser de verdad hombres y mujeres integrados. Y eso conlleva mirar de cara las dificultades, los fracasos, la debilidad, la muerte.<\/p>\n<p><strong><em>\u201cA partir de entonces Jes\u00fas comenz\u00f3 a explicar a sus disc\u00edpulos que deb\u00eda ir a Jerusal\u00e9n, padecer mucho a causa de los senadores, sumos sacerdotes y letrados, sufrir la muerte y al tercer d\u00eda resucitar. Pedro se lo llev\u00f3 aparte y se puso a increparlo: \u00a1Dios te libre, Se\u00f1or! No te suceder\u00e1 tal cosa. \u00c9l se volvi\u00f3 y dijo a Pedro: \u00a1Al\u00e9jate, Satan\u00e1s! Quieres hacerme caer. Piensas como los hombres, no como Dios. Entonces Jes\u00fas dijo a los disc\u00edpulos: Quien quiera seguirme que se niegue a s\u00ed mismo, cargue con su cruz y me siga. Quien se empe\u00f1e en salvar su vida la perder\u00e1; pero quien pierda la vida por m\u00ed la conservar\u00e1. \u00bfQu\u00e9 le aprovecha al hombre ganar todo el mundo a costa de su vida?, \u00bfqu\u00e9 precio pagar\u00e1 por su vida?\u201d Mt 16,21-26.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Pedro es un hombre de las afueras, que ama a Jes\u00fas, pero solo en ciertos aspectos, no le entiende ni le conoce en toda la amplitud, y con un amor muy infantil quiere evitar que Jes\u00fas sufra. En el fondo eso nos pasa a todos, no queremos sufrir, ni que sufran las personas a las que queremos. Pero Jes\u00fas nos muestra como inevitable el encuentro con el l\u00edmite, el dolor, con el fracaso, y nos lo ofrece como posibilidad m\u00e1xima de reconocer lo necesitados que estamos de abrir nuestras vidas al amor de los dem\u00e1s. Nos permite el encuentro con lo que no sabemos vivir solos, pedir, gritar, solicitar ayuda, en definitiva, abrirnos al amor.<\/p>\n<p>Por eso cuando Jes\u00fas le habla de Jerusal\u00e9n, de dar la vida, de sufrimiento, Pedro reacciona buscando huir de all\u00ed. Nuestra incapacidad para afrontar las situaciones que nos desbordan provocan una respuesta espont\u00e1nea: huir. Como cerrar los ojos frente a lo desagradable, como cambiar de canal frente a una emisi\u00f3n desagradable. Jes\u00fas en cambio nos ense\u00f1a a vivir la experiencia de la fragilidad como posibilidad de crecimiento y de fecundidad.<\/p>\n<p><strong><em>\u201cOs aseguro que, si el grano de trigo ca\u00eddo en tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que se aferra a la vida la pierde, el que desprecia la vida en este mundo la conserva para una vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde yo estoy estar\u00e1 mi servidor; si uno me sirve, lo honrar\u00e1 el Padre.\u201d Jn 12,24-26.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El paso de la distracci\u00f3n, de la dispersi\u00f3n, de la fantas\u00eda, a la realidad, al amor, se da justamente en acoger la vida como donaci\u00f3n de nosotros. Pasar de la exigencia y del inter\u00e9s a la gratuidad. Suena a te\u00f3rico, a bonito consejo de autoayuda, pero es lo nuclear del evangelio. Quien no ejercita su libertad para la entrega, no entender\u00e1 la libertad y la alegr\u00eda con la que somos invitados a vivir. Y esa es una oferta valios\u00edsima para nuestras vidas. Pasar del miedo, del temor arraigado en lo m\u00e1s profundo de las entra\u00f1as, esquivando continuamente los continuos zarpazos de la vida que nos recuerdan lo indefensos y peque\u00f1os que somos, a vivir en la confianza y en la colaboraci\u00f3n activa de edificar nuestra vida en la roca firme del amor.<\/p>\n<p><strong><em>\u201cOs voy a explicar a qui\u00e9n se parece el que acude a m\u00ed, escucha mis palabras y las pone por obra. Se parece a uno que iba a construir una casa: cav\u00f3, ahond\u00f3 y coloc\u00f3 un cimiento sobre la roca. Vino una crecida, el caudal se estrell\u00f3 contra la casa, pero no pudo sacudirla porque estaba bien construida. En cambio, el que escucha y no las pone en obra se parece a uno que construy\u00f3 la casa sobre la tierra, sin cimiento. Se estrell\u00f3 el caudal y la casa se derrumb\u00f3. Y fue una ruina colosal.\u201d Lc 6,47-49.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Vidas sin cimiento, zarandeados por los vientos de doctrina, por los sentimientos cambiables, por las circunstancias que nos rodean, dependiendo continuamente de si las cosas que vivimos son agradables o no, nos hacen vivir en la inquietud. Edificar sobre la roca es descanso, es ejercicio continuo de confianza, de seguridad, de experimentar la alegr\u00eda que da la cercan\u00eda de nuestro Dios que nos sostiene.<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo podemos vivirlo. <\/strong>Nos acercamos a la pascua, al centro, a lo esencial de nuestra fe. Al misterio en el que Jes\u00fas nos muestra como la humanidad no est\u00e1 condenada a vivir en el miedo ni en el temor, sino en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Ese paso se da en el reconocimiento humilde de que solos, no sabemos ni podemos vivir la vida, sino en esa relaci\u00f3n de filiaci\u00f3n, de sentirnos hijos amados de un Dios que nos acompa\u00f1a en todo lo que vivimos.<\/p>\n<p>Principio del formulario<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n. Con este t\u00edtulo se refer\u00eda un profesor m\u00edo a esta \u00e9poca que nos toca vivir, a la cultura que nos envuelve, donde prestamos m\u00e1s atenci\u00f3n a lo perif\u00e9rico, a lo relativo, a lo accidental, que a lo central y a lo nuclear de la identidad de las personas. 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