{"id":2071,"date":"2018-03-21T00:47:47","date_gmt":"2018-03-20T22:47:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=2071"},"modified":"2018-03-21T00:47:47","modified_gmt":"2018-03-20T22:47:47","slug":"lamentarse-evadirse-o-comprometerse-si-quieres-se-puede","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/lamentarse-evadirse-o-comprometerse-si-quieres-se-puede\/","title":{"rendered":"Lamentarse, evadirse o comprometerse. Si quieres se puede"},"content":{"rendered":"<p><strong>CONECTADOS O COMPROMETIDOS?<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong>. Hay un di\u00e1logo en la pel\u00edcula <em>\u201cLa ciudad de la alegr\u00eda\u201d,<\/em> donde una misionera est\u00e1 hablando con un m\u00e9dico estadounidense que est\u00e1 de turista por la India donde le explica: <em>\u201cEn esta vida s\u00f3lo hay tres opciones ante tanto sufrimiento: lamentarse, evadirse, o comprometerse\u201d<\/em>. El medico viaja a la India tras el doloroso fracaso de haber perdido a un ni\u00f1o que era su paciente. El sentimiento de decepci\u00f3n, de depresi\u00f3n, de considerarse un fracasado como m\u00e9dico le hizo pedir la baja laboral y viajar hacia uno de los pa\u00edses m\u00e1s empobrecidos del mundo. El encuentro con esa misionera supondr\u00e1 para el joven m\u00e9dico un renacimiento real, y una renovaci\u00f3n de su vocaci\u00f3n y de su vida.<\/p>\n<p>Creo que es un mensaje vigente y actual para cualquier proyecto realmente interesante en nuestra vida. Pasar de ser espectadores, a ser protagonistas de las decisiones que tomamos, y de la forma de acoger las circunstancias que no elegimos y que se nos impone vivir, es un deber que no podemos posponer. O vivo de forma comprometida mis relaciones humanas, mi vida laboral, las amistades, la vida espiritual, o los d\u00edas pasan a una velocidad tan vertiginosa que nos podemos ver con las manos vac\u00edas sin haber estrenado la propia vida.<\/p>\n<p>Las tres posibilidades a las que se refiere la misionera son muy claras. Lamentarnos es expresar abiertamente lo que me incomoda, lo que me indigna, lo que me enfurece, pero que no genera unas decisiones que transformen la realidad. El lamento es est\u00e9ril, lloro, me deprimo, capto la atenci\u00f3n de los que me rodean, me hundo y me oscurezco, pero no me decido a cambiar nada de mi vida, ni de las circunstancias que me rodean. Me quejo, pero sentado c\u00f3modamente en mi decepci\u00f3n.<\/p>\n<p>La evasi\u00f3n es tambi\u00e9n muy enga\u00f1osa, porque supone cerrar los ojos, y mirar a otro lado, sin capacidad para afrontar las decisiones importantes en la vida. Nuestra sociedad es muy creativa a la hora de proponer una industria de la distracci\u00f3n. Todo preparado para el ocio, el juego, el pasatiempo, la diversi\u00f3n. Y est\u00e1 claro que lo l\u00fadico es una dimensi\u00f3n esencialmente humana. Los espacios dedicados a lo festivo, a las relaciones divertidas y gratuitas son necesarias. Desconectar de lo utilitario, de lo productivo, de lo eficaz. Pero irnos al otro extremo es construir personalidades infantiles e inconsistentes, incapaces de afrontar las dificultades de la vida. Que se toman la ida como un juego, y las relaciones personales a broma.<\/p>\n<p>El compromiso es el regalo m\u00e1s grande que nos hace Dios para poder desplegar en profundidad la identidad que nos ha regalado. Comprometerse con las vidas de los dem\u00e1s, con todos los proyectos que defienden la dignidad de las personas, significa reconocer el valor de cada vida. Es gritarle a cada persona eres tan valiosa que vale la pena entregarse por ti.<\/p>\n<p><strong>Lo que Dios nos dice<\/strong>. <strong><em>\u201cOs he dicho esto para que particip\u00e9is de mi alegr\u00eda y vuestra alegr\u00eda sea colmada. \u00c9ste es mi mandamiento: que os am\u00e9is unos a otros como yo os am\u00e9. Nadie tiene amor m\u00e1s grande que el que da la vida por los amigos. Vosotros sois mis amigos si hac\u00e9is lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos porque el siervo no sabe lo que hace el amo. A vosotros os he llamado amigos porque os comuniqu\u00e9 cuanto escuch\u00e9 a mi Padre. No me elegisteis vosotros; yo os eleg\u00ed y os destin\u00e9 a ir y dar fruto, un fruto que permanezca; as\u00ed, lo que pid\u00e1is al Padre en mi nombre os lo conceder\u00e9.\u201d Jn 15,11-16.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Dar la vida y vivir comprometidos es lo mismo. Es resistirse a que nuestro paso por el mundo y por las vidas de los dem\u00e1s sea superficial o inconsistente, y vivir dando lo mejor que somos y tenemos. Es dejar el miedo, es vivir con la confianza que en nosotros hay talentos y fortalezas que las necesitan los dem\u00e1s. Del mismo modo que el compromiso nos lleva a vivir con la humildad de quien reconoce que en las vidas que nos rodean, est\u00e1 lo que me complementa y me ayuda a llevar mis l\u00edmites. Nuestras vidas no est\u00e1n conectadas con criterios ego\u00edstas, de usar y tirar. No podemos cosificar a las personas y convertirlas en medios para la consecuci\u00f3n de nuestros fines y de nuestros objetivos. La gratuidad es un elemento que define a lo divino. Dios nos ama por gratuidad, por exuberancia, por la grandeza de su misericordia. Ni nos necesita, ni nos obliga. Su relaci\u00f3n con la humanidad es una propuesta gratuita movida por la misericordia y la compasi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong><em>\u201cConozco tus obras, que no eres ni fr\u00edo ni caliente. Ojal\u00e1 fueras fr\u00edo o caliente; pero como eres tibio, ni fr\u00edo ni caliente, voy a vomitarte de mi boca. Dices que eres rico, que tienes abundancia y no te falta nada; y no te das cuenta de que eres desgraciado, miserable y pobre, ciego y desnudo. Te aconsejo que me compres oro acendrado para enriquecerte, vestidos blancos para cubrirte y no ense\u00f1ar desnudas tus verg\u00fcenzas, y colirio para ungirte los ojos y poder ver. A los que amo yo los reprendo y corrijo. S\u00e9 fervoroso y arrepi\u00e9ntete. Mira que estoy a la puerta llamando. Si uno escucha mi llamada y abre la puerta, entrar\u00e9 en su casa y cenar\u00e9 con \u00e9l y \u00e9l conmigo.\u201d Ap 3,15-20. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>En esta \u00e9poca nuestra de las redes sociales y de la comunicaci\u00f3n digital nos informan los dispositivos m\u00f3viles de si estamos conectados o no. Recibimos notificaciones de cuantas personas han visualizado nuestras publicaciones. Nos dicen los amigos que tenemos, y las interacciones, los <em>\u201clikes<\/em>\u201d, los <em>\u201cretwets\u201d,<\/em> los <em>\u201cfollowers\u201d,<\/em> o los <em>\u201chaters\u201d.<\/em> Pero lo virtual se tiene que acompa\u00f1ar de lo real. Y es en el d\u00eda a d\u00eda, en el uso consciente de nuestra libertad, en las decisiones que tomamos, donde se construye una vida capaz de comprometerse, de llevar hasta el final los proyectos que se inician. Hay un Dios que llama diariamente a las puertas del coraz\u00f3n para que renovemos diariamente las opciones y los caminos que hemos emprendido.<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo podemos vivirlo<\/strong>. <strong><em>\u201cT\u00fa vigila continuamente, aguanta las penalidades, ejecuta la tarea de anunciar la Buena Noticia, cumple tu ministerio. En cuanto a m\u00ed, ya hacen de m\u00ed una libaci\u00f3n y la hora de la partida es inminente. He peleado la noble pelea, he terminado la carrera, he mantenido la fe. S\u00f3lo me espera la corona de la justicia, que el Se\u00f1or como justo juez me entregar\u00e1 aquel d\u00eda. Y no s\u00f3lo a m\u00ed, sino a cuantos hayan realizado su vida en Aquel que nos conforta y acompa\u00f1a.<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CONECTADOS O COMPROMETIDOS? Introducci\u00f3n. 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