{"id":2082,"date":"2018-05-06T18:09:07","date_gmt":"2018-05-06T16:09:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=2082"},"modified":"2018-05-06T18:09:07","modified_gmt":"2018-05-06T16:09:07","slug":"cuando-nadie-me-ve","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/cuando-nadie-me-ve\/","title":{"rendered":"Cuando nadie me ve&#8230;."},"content":{"rendered":"<p><strong>CUANDO NADIE ME VE.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Introducci\u00f3n.<\/strong>\u00a0Este inicio de mes est\u00e1 siendo un regalo de parte de Dios. Me est\u00e1 ofreciendo, en medio de la aparente soledad externa, la posibilidad de reconocer de forma muy clara que \u00c9l es, de verdad, el verdadero compa\u00f1ero de mi vida. Por diferentes motivos toda mi comunidad est\u00e1 ausente. Me encuentro solo al frente de toda la actividad de la parroquia pero sin tensi\u00f3n, sin miedos, sin agobios, y eso es posible porque me siento profundamente acompa\u00f1ado. Es cierto que la comunidad es necesaria para la vivencia creciente de nuestra fe. Pero es que la comunidad es algo mucho m\u00e1s amplio que los misioneros que viven conmigo. La comunidad no es un ente externo al que yo me agrego. La comunidad es lo que llena mi coraz\u00f3n, lo que yo vivo con las personas. La forma de relacionarme, de escuchar, de compartir, de festejar y de vivir las preocupaciones y los sufrimientos. \u00a0Comunidad son todos los hombres y mujeres que la Vida va asociando a nuestros d\u00edas y que de muchas maneras y de diferentes formas, se van comprometiendo conmigo, siendo ayuda para que del proyecto del Reino se vaya concretando en nuestro mundo.<\/p>\n<p>Reconozco que quien me da la fuerza, la capacidad de organizarme, de priorizar, de discernir, es el di\u00e1logo sincero y eficaz de la oraci\u00f3n. Cuando nadie me ve, me paso ratos calmados, junto al Se\u00f1or , en la capillita de la parroquia, y experimento su presencia, que lo llena todo, que lo ilumina todo. Pero no es menos verdad que me siento muy amado por las personas que me rodean. Atentas a cualquier necesidad que aparezca, desde lo m\u00e1s material, hasta el inter\u00e9s por c\u00f3mo estoy por dentro, de alegre, de cansado, de feliz. \u00a0Vivo en la confianza que junto a la prueba, es Jes\u00fas el que me da la fuerza para superarla<strong><em>. \u00abNinguna prueba hab\u00e9is tenido que rebase lo soportable, y pod\u00e9is confiar en que Dios no permitir\u00e1 que se\u00e1is puestos a prueba por encima de vuestras fuerzas; al contrario, junto a la prueba, os proporcionar\u00e1 fuerzas suficientes para superarla\u00bb. 1\u00aa Cor 10,13<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>En medio de los trabajos, los l\u00edos, el tel\u00e9fono que no deja de sonar, las agendas que se empiezan a llenar, aparece el permanente recuerdo de que no estamos solos. De que hay un viajero que recorre a nuestro lado las cuestas de cada d\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Lo que Dios nos dice.\u00a0<em>\u00bb Aquel mismo d\u00eda, dos de los disc\u00edpulos se dirig\u00edan a una aldea llamada Ema\u00fas, que dista de Jerusal\u00e9n unos once kil\u00f3metros. Iban hablando de todos estos sucesos. Mientras hablaban y se hac\u00edan preguntas, Jes\u00fas en persona se acerc\u00f3 y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos estaban ofuscados y no eran capaces de reconocerlo.\u00bb Lc 24,13-16.<\/em><\/strong>\u00a0Nos pasa que nos ofuscamos con mucha facilidad. En cuanto aparece un imprevisto, un sobresalto, algo que no controlamos, nos invade la sensaci\u00f3n de inestabilidad. De v\u00e9rtigo, de ca\u00edda sin fondo al abismo. Y olvidamos que estamos apoyados en unas manos y en una fuerza mucho m\u00e1s grande que la nuestra. Hay cimiento, hay razones para la confianza. Hay una presencia continua del Amor, que recorre nuestra historia personal y comunitaria. Que nos renueva la esperanza y las fuerzas cuando las perdemos<strong><em>. \u00ab\u00bfQu\u00e9 Dios hay como t\u00fa, que absuelve del pecado y perdone la culpa al resto de su heredad, que no apure por siempre su ira, porque se complace en ser bueno? De nuevo se compadecer\u00e1 de nosotros; sepultar\u00e1 nuestras culpas, y arrojar\u00e1 al fondo del mar nuestros pecados. As\u00ed manifestar\u00e1 tu fidelidad a Jacob, y tu amor a Abrah\u00e1n, como lo prometiste a nuestros antepasados, desde los d\u00edas de anta\u00f1o\u00bb. Miq 7,18-20.<\/em><\/strong>\u00a0Si tuvi\u00e9ramos un poco m\u00e1s de fe, nos situar\u00edamos frente a la realidad que nos envuelve confiados, abandonados, fluyendo con las fuerzas de las personas que nos acompa\u00f1an. Sin resistencias que hieren, sin acusaciones, juicios o descalificaciones. El miedo nos hace injustos y solemos culpar y descalificar a personas que no tiene culpa de nada. El miedo desfigura tanto la mirada que en vez de ver a Jes\u00fas, vemos fantasmas. Y en vez de sentirnos hijos de Dios, nos convertimos en pobres v\u00edctimas abandonadas.<\/p>\n<p><strong><em>\u00abSi\u00f3n dec\u00eda: Me ha abandonado Dios, el Se\u00f1or me ha olvidado. \u00bfAcaso olvida una mujer a su hijo, y no se apiada del fruto de sus entra\u00f1as? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidar\u00e9. F\u00edjate en mis manos: te llevo tatuada en mis palmas; tengo siempre presente tus murallas. Sedan prisa quienes te reconstruyen; ya se marchan los que te demolieron y te asolaron\u00bb. Is 49,14-17.<\/em><\/strong>\u00a0Justo cuando m\u00e1s tristes y solos nos vemos, es cuando m\u00e1s cerca se encuentra de nosotros la posibilidad de reconocer sorprendidos la presencia de quien nos compa\u00f1a y nos gu\u00eda. La misma sorpresa de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas<strong><em>. \u00ab\u00bf Qu\u00e9date con nosotros, porque es tarde y est\u00e1 anocheciendo. Y entr\u00f3 para quedarse con ellos. Cuando estaba sentado a la mesa con ellos, tom\u00f3 el pan, lo bendijo, lo parti\u00f3 y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Jes\u00fas desapareci\u00f3 de su lado. Y se dijeron uno a otro: \u00bfNo ard\u00eda nuestro coraz\u00f3n mientras nos explicaba las escrituras? En aquel mismo instante se pusieron en camino y regresaron a Jerusal\u00e9n\u00bb. Lc 24, 29-33.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/strong><strong>C\u00f3mo podemos vivirlo.<\/strong>\u00a0Cuando nadie nos ve podemos ejercitar la confianza y el abandono de todo aquello que nos preocupa y que nos agobia. Podemos comer el pan que cada d\u00eda Dios nos regala. Tenemos cerca las palabras que hacen arder nuestro coraz\u00f3n. Y sobre todo podemos estar atentos a las personas que nos revelan continuamente el rostro misericordioso de Dios. Cuantas buenas noticas recibimos a trav\u00e9s de los hermanos. Cuantas historias que nos tocan el coraz\u00f3n, cuantas miradas, cuantas sonrisas. Que el d\u00e9ficit de atenci\u00f3n no nos robe las continuas se\u00f1ales que Dios nos regala de su amor y de su cuidado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CUANDO NADIE ME VE. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Introducci\u00f3n.\u00a0Este inicio de mes est\u00e1 siendo un regalo de parte de Dios. Me est\u00e1 ofreciendo, en medio de la aparente soledad externa, la posibilidad de reconocer de forma muy clara que \u00c9l es, de verdad, el verdadero compa\u00f1ero de mi vida. Por diferentes motivos toda mi comunidad est\u00e1 ausente. 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