{"id":2137,"date":"2018-11-08T14:51:03","date_gmt":"2018-11-08T12:51:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=2137"},"modified":"2018-11-08T14:51:03","modified_gmt":"2018-11-08T12:51:03","slug":"luces-anti-nieblas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/luces-anti-nieblas\/","title":{"rendered":"Luces anti-nieblas"},"content":{"rendered":"<p>LUCES ANTITINIEBLA<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n. Los coches traen de serie luces antiniebla y son eficaces para estos tiempos de invierno, fr\u00edos, hostiles, donde a veces la visibilidad es dif\u00edcil en medio de la noche, o cuando atravesamos un banco de niebla. Esos focos nos permiten ser vistos por otros veh\u00edculos, y sirve para iluminar la oscuridad y darnos visibilidad en el camino que nos toca recorrer. La fe se convierte en esos focos que tambi\u00e9n iluminan, no s\u00f3lo los d\u00edas de niebla, momentos pasajeros de falta de claridad, de sentimientos de confusi\u00f3n o de p\u00e9rdida de motivaci\u00f3n, sino los momentos de tiniebla, que es cuando se cronifica la falta de luz. Tiniebla es cuando desconozco el valor de mi vida, cuando se me hace insoportable la existencia, cuando levantarnos cada ma\u00f1ana se convierte en un sobreesfuerzo del que no nos sentimos capaces. Las tinieblas nos hacen olvidar nuestra condici\u00f3n de hijos de Dios, y de hermanos de todos los hombres. Desfiguran la visi\u00f3n de los dem\u00e1s y los vemos incapaces de aportar nada a nuestras vidas. La tiniebla nos paraliza, por el miedo y el temor, y nos hace incapaces de dar pasos hacia delante. Es necesario encender los focos de la fe, y agarrarnos con fuerza a esa palabra que vuelve a dar sentido a todo lo que vivimos.<\/p>\n<p>Lo que Dios nos dice. \u201c<strong>El pueblo que caminaba a oscuras vio una luz intensa, los que habitaban un pa\u00eds de sombras se inundaron de luz. Acreciste la alegr\u00eda, aumentaste el gozo: gozan en tu presencia, como se goza en la siega, como se alegran los que se reparten el bot\u00edn. Porque la vara del opresor, el yugo de sus cargas, su bast\u00f3n de mando los trituraste como el d\u00eda de Madi\u00e1n. Porque la bota que pisa con estr\u00e9pito y la capa empapada en sangre ser\u00e1n combustible, pasto del fuego.\u201d Is 9,1-<\/strong>4.<\/p>\n<p>Las tinieblas se generan por apartarnos de la luz, por no cuidar de manera continua nuestra relaci\u00f3n de amistad con aquel que sabemos que acompa\u00f1a la humanidad en todas las situaciones. Nuestra autosuficiencia nos hace creer que la vida est\u00e1 bajo control, que somos capaces de organizarnos contando con nuestras propias fuerzas. Pero lo cierto es que todos los proyectos que asumimos nos superan. Crear una familia, una relaci\u00f3n afectiva, nuestra vida laboral, la educaci\u00f3n de los hijos, el responder a una llamada a la vida religiosa, son tareas que superan en mucho nuestras capacidades. Y empe\u00f1ados por la terquedad en hacer las cosas a nuestro modo, nos chocamos diariamente con el muro de nuestros l\u00edmites. Se nos va pegando al coraz\u00f3n la pesadez de los d\u00edas exigidos, del cansancio acumulado, de la falta de energ\u00eda y de alegr\u00eda. Esos s\u00edntomas nos informan de la necesidad de hacer un alto en el camino, de no habituarnos a la mediocridad, y de buscar de nuevo esa luz que de claridad a nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p><strong>\u201cPermaneced en m\u00ed y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por s\u00ed solo, si no permanece en la vid, tampoco vosotros, si no permanec\u00e9is en m\u00ed. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos: quien permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l dar\u00e1 mucho fruto; pues sin m\u00ed no pod\u00e9is hacer nada.\u201d Jn<\/strong> 15,4-5.<\/p>\n<p>Nuestra dependencia amorosa respecto a Dios se convierte en necesidad cuando experimentamos lo amargo que es vernos sumergidos en las tinieblas. Por eso el Se\u00f1or siempre insiste en que renovemos nuestra b\u00fasqueda de \u00c9l, de su palabra. No da igual vivir con luz, con alegr\u00eda, con amor, con confianza, que sobrevivir con poco aliciente, atrapado en la rutina, en una vida sin ilusi\u00f3n y sin esperanza. Y lo malo es que nos vamos acostumbrando, entumeciendo el coraz\u00f3n y pensando que es normal arrastrar la existencia cuando estamos llamados a vivir en abundancia. Muchos de nuestros d\u00edas pasan sin que el coraz\u00f3n vibre, sin que la risa inunde nuestras caras, con el ce\u00f1o fruncido. Conviviendo con los m\u00e1s cercanos sin sonre\u00edr, sin dialogar, sin compartir.<\/p>\n<p><strong>\u201cHijo m\u00edo, cuando te acerques a servir al Se\u00f1or, prep\u00e1rate para la prueba; mant\u00e9n el coraz\u00f3n firme, s\u00e9 valiente, no te asustes cuando te sobrevenga una desgracia; p\u00e9gate a \u00e9l, no lo sueltes, y al final ser\u00e1s enaltecido. Acepta cuanto te sobrevenga, aguanta enfermedad y pobreza, porque el oro se acrisola en el fuego, y los elegidos, en el horno de la pobreza. Conf\u00eda en el Se\u00f1or, que \u00e9l te ayudar\u00e1; espera en \u00e9l, y te allanar\u00e1 el camino. Los que respet\u00e1is al Se\u00f1or, esperad en su misericordia, y no os apart\u00e9is para no caer.\u201d Eclo 2,1-7.<\/strong><\/p>\n<p>Las tinieblas siempre se hacen presentes en nuestra vida, en forma de fracaso, de enfermedad, de soledad, de olvido de los dem\u00e1s. Pero son ocasiones privilegiadas para activar esos focos que iluminan nuestra vida de una manera transformadora. Esos pueblos, esas vidas que caminan en tinieblas, pueden ver la luz de Dios que lo ilumina todo con una nueva claridad. Porque la m\u00e1xima oscuridad en la noche y las temperaturas m\u00e1s bajas se dan justo antes de que empiece a salir el sol. Cuanta m\u00e1s cercan\u00eda y m\u00e1s intimidad tengamos en el trato afectuoso con nuestro Dios, menos tiempo nos sumergimos en la oscuridad y en la tiniebla. Por muy dif\u00edciles que sean las circunstancias que atravesemos, y los problemas que nos toque afrontar. La fe se fortalece d\u00e1ndola y activ\u00e1ndola cuando nos hacemos conscientes de lo acompa\u00f1ados y cuidados estamos por el Dios que nos ama. Acompa\u00f1ar a las personas en sus momentos de tribulaci\u00f3n y de tiniebla, es la mejor forma de ser testigos de c\u00f3mo la fe responde de verdad y da esperanzas a la vida humana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo podemos vivirlo<\/strong>. Hay ni\u00f1os que le tienen miedo a la oscuridad, que duermen con una peque\u00f1a l\u00e1mpara encendida que les permite mitigar su miedo. Nosotros esa lucecita que nos quita los miedos la tenemos en <strong>la oraci\u00f3n, en ese trato sencillo, constante, en el que ampliamos nuestra mirada y descubrimos que Dios camina con nosotros, por verdes prados y por ca\u00f1adas oscuras<\/strong>. <strong>En los d\u00edas de sol, de calor, de felicidad y alegr\u00eda. Y en las jornadas donde todo parece alinearse para que nos sintamos los seres m\u00e1s tristes y desdichados del mundo. Pero el que persevere hasta el final, sin desfallecer, el que est\u00e9 preparado para la oscuridad, el que active la confianza, ese descubrir\u00e1 el rostro cari\u00f1oso y misericordioso de Dios que no se aparta ni un momento de \u00e9l.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LUCES ANTITINIEBLA Introducci\u00f3n. Los coches traen de serie luces antiniebla y son eficaces para estos tiempos de invierno, fr\u00edos, hostiles, donde a veces la visibilidad es dif\u00edcil en medio de la noche, o cuando atravesamos un banco de niebla. 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