{"id":2157,"date":"2019-02-06T00:28:04","date_gmt":"2019-02-05T22:28:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=2157"},"modified":"2019-02-06T00:28:04","modified_gmt":"2019-02-05T22:28:04","slug":"necesitamos-miradas-limpias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/necesitamos-miradas-limpias\/","title":{"rendered":"Necesitamos miradas limpias."},"content":{"rendered":"<p><strong>MANCHAS QUE NOS DILUYEN<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong>. Hace poco tuve que hacer una videoconferencia por Skype para preparar una actividad apost\u00f3lica y la persona con la que hablaba me dec\u00eda que me ve\u00eda borroso, difuminado, como si una niebla cubriera mi habitaci\u00f3n. Lo primero que pens\u00e9 era que la iluminaci\u00f3n era insuficiente. Encend\u00ed todas las luces, cambi\u00e9 de posici\u00f3n los focos, volv\u00ed a apagar algunas, cambiar otras y el resultado era el mismo. Desesperado se me ocurri\u00f3 limpiar la c\u00e1mara del port\u00e1til. \u00a1Eureka!, de repente volvi\u00f3 la claridad y la nitidez, con la consiguiente cantidad de carcajadas y risas que provocaba la situaci\u00f3n. Yo pensando que el problema estaba en la iluminaci\u00f3n externa, cuando la realidad, lo que estaba sucio es la c\u00e1mara que nos permite ver y ser vistos. Y eso pasa con mucha frecuencia en nuestra vida. Pensamos que los problemas que nos acechan los tienen otros, siempre es culpa de los dem\u00e1s que las cosas no funcionen bien. Por eso es necesaria la humildad de mirarnos a nosotros mismos, y antes de culpar a lo de fuera, mirar como estamos por dentro. No era fallo de la iluminaci\u00f3n, era que estaba sucia la c\u00e1mara de mi ordenador.<\/p>\n<p><strong>Lo que Dios nos dice. <em>\u201cEl ojo suministra luz a todo el cuerpo: por tanto, si tu ojo est\u00e1 sano, todo tu cuerpo estar\u00e1 lleno de luz; pero si tu ojo est\u00e1 enfermo, todo tu cuerpo estar\u00e1 lleno de oscuridad. Y si tu fuente de luz est\u00e1 a oscuras, \u00a1qu\u00e9 terrible oscuridad!\u201d Mt 6,22-23.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Si tenemos la mirada limpia somos capaces de ver la realidad como en verdad es: un espacio donde poder desplegar de forma confiada todo lo que nos constituye, lo que somos, l\u00edmites y talentos, al servicio del bien com\u00fan. Pero si nuestro ojo est\u00e1 enfermo, si somos incapaces de ver con nitidez, como le pasaba a mi port\u00e1til, nos ven difuminados y vemos de forma distorsionada. C\u00f3mo le pasaba al Quijote que confund\u00eda molinos con gigantes. Nosotros nos ahogamos en vasos de agua, todo nos parece dificil\u00edsimo y poco a poco nos acobardamos y nos replegamos en trincheras donde sentimos la amenaza m\u00e1s alejada y, la alegr\u00eda tambi\u00e9n. Por eso es necesario lavar nuestra mirada, que es la c\u00e1mara de nuestro cuerpo para evitar la ceguera que lo nubla todo y nos impide descubrir la belleza de todo lo que nos rodea, la de las personas, la de los acontecimientos y la nuestra propia.<\/p>\n<p><strong><em>\u201cNo contamina al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella; eso es lo que realmente contamina al hombre. Entonces se le acercaron los disc\u00edpulos y le dijeron: \u00bfSabes que los fariseos se han escandalizado al o\u00edr lo que has dicho? \u00c9l respondi\u00f3: Toda planta que no plant\u00f3 mi Padre del cielo ser\u00e1 arrancada. Dejadlos: son ciegos y gu\u00edas de ciegos. Y, si un ciego gu\u00eda a otro ciego, los dos caer\u00e1n en un hoyo.\u201d Mt 15,11-14. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>No hay nada de fuera que sea impuro, dec\u00eda Jes\u00fas, a los jud\u00edos que divid\u00edan todo entre profano y sagrado. Con una visi\u00f3n dualista y maniquea lo juzgaban todo con criterios de puro e impuro. Y Jes\u00fas les descubre c\u00f3mo de las manos de Dios toda la creaci\u00f3n sale pura, sana, bella, vio Dios que todo era bueno. Lo impuro se instala en el interior, en la mirada miedosa y mentirosa, que nos fragmenta y nos divide. Nada de lo que hay, nada de lo que ocurre, se escapa a la posibilidad de acogerse como espacio de encuentro con Dios y con los hermanos.<\/p>\n<p><strong><em>\u201cDesplegar todo tu poder est\u00e1 siempre a tu alcance; \u00bfqui\u00e9n puede resistir la fuerza de tu brazo? Porque el mundo entero es ante ti como grano de arena en la balanza, como gota de roc\u00edo ma\u00f1anero que cae sobre la tierra. Pero te compadeces de todos, porque todo lo puedes, cierras los ojos a los pecados de los hombres para que se arrepientan. Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habr\u00edas creado. Y \u00bfc\u00f3mo subsistir\u00edan las cosas si t\u00fa no lo hubieses querido? \u00bfC\u00f3mo conservar\u00edan su existencia si t\u00fa no las hubieses llamado? Pero a todos perdonas, porque son tuyos, Se\u00f1or, amigo de la vida.\u201d Sab 11,21-26.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Son los limpios de coraz\u00f3n los capaces de descubrir en medio de lo cotidiano y de lo sencillo, los destellos divinos que se envuelven en medio de lo humano. La historia es un lugar teol\u00f3gico, as\u00ed nos lo ense\u00f1a Jes\u00fas, que desarroll\u00f3 la mayor parte de su actividad p\u00fablica en medio de espacios cotidianos, no es espacios sagrados. La llamada a los primeros disc\u00edpulos se dio en el lago de Genesaret en medio de barcas, redes y peces. El primer milagro lo realiz\u00f3 en medio de Can\u00e1, en la celebraci\u00f3n del amor de dos esposos. Todas sus par\u00e1bolas est\u00e1n ambientadas en actividades corrientes, como sembrar, o pastorear un reba\u00f1o, o barrer una casa, o cocinar la masa de pan con su levadura necesaria para fermentar toda la masa. O unos pescadores echando las redes en busca del alimento necesario. Si Jes\u00fas habla del Dios que cuida de los p\u00e1jaros del campo, que viste con una suavidad los lirios del campo y les regala su belleza y su olor, no ser\u00e1 que nos falta limpieza para seguir reconociendo el rostro de Dios en medio de las actividades diarias. <strong><em>\u201cDichosos los limpios de coraz\u00f3n, porque ver\u00e1n a Dios.\u201d Mt 5,8.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo podemos vivirlo<\/strong>. Esa limpieza de nuestra c\u00e1mara, de nuestros ojos, es la que nos permitir\u00e1 descubrir en las actitudes de nuestros hermanos todos los gestos que saben a Dios. Cuanta generosidad de padres y madres que diariamente madrugan para ir a currar y lo hacen pensado en otros. Cuanta gente responde vocacionalmente a la ense\u00f1anza, a la sanidad, a ayudar a los que les necesitan, como abogados, cuidadores, personas de servicio dom\u00e9stico, cuantos transportistas llevan lo necesario a otros lugares. Nos falta limpieza en la mirada para descubrir que nuestro trabajo hace que la sociedad avance, que la gente viva mejor. Cuanto h\u00e9roe an\u00f3nimo, no todos los h\u00e9roes llevan capa, algunos est\u00e1n cuidado a sus nietos en el parque. Por eso limpiemos los ojos, las c\u00e1maras, y descubramos con nitidez la presencia del Dios bueno que nunca nos falla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MANCHAS QUE NOS DILUYEN Introducci\u00f3n. Hace poco tuve que hacer una videoconferencia por Skype para preparar una actividad apost\u00f3lica y la persona con la que hablaba me dec\u00eda que me ve\u00eda borroso, difuminado, como si una niebla cubriera mi habitaci\u00f3n. Lo primero que pens\u00e9 era que la iluminaci\u00f3n era insuficiente. 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