{"id":2166,"date":"2019-04-14T09:58:40","date_gmt":"2019-04-14T07:58:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=2166"},"modified":"2019-04-14T09:58:40","modified_gmt":"2019-04-14T07:58:40","slug":"el-anuncio-que-libera-contemplando-al-crucificado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/el-anuncio-que-libera-contemplando-al-crucificado\/","title":{"rendered":"El anuncio que libera contemplando al crucificado"},"content":{"rendered":"<p><strong>EL ANUNCIO QUE LIBERA<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong>. Estamos terminado el tiempo de Cuaresma, y es tiempo de agradecer todo este camino que el Se\u00f1or nos ha invitado a recorrer cogidos fuertemente de su mano. Han sido cinco semanas de buscar transformar todo lo que en nuestra vida no est\u00e1 tocado por su amor. Ha sido un tiempo de asimilar y personalizar lo que significa tener una vida nueva que Dios nos regala de forma abundante. De lo que est\u00e1 lleno el coraz\u00f3n es de lo que habla la boca. Si mi coraz\u00f3n est\u00e1 lleno de alegr\u00eda, de fe, de esperanza, de amor, es imposible que luego lo que comunique, lo que contagie est\u00e9 cargado de negatividad o de rechazo. Por eso la actitud que vivimos los misioneros es la de descubrir la presencia del Se\u00f1or en medio de las circunstancias que vivimos. Somos todos hijos del mismo Dios, y a pesar de las diferencias, de los diferentes grupos que formamos la sociedad, la Iglesia, la ciudad, y el mundo, estamos llamados a ser fermento, semilla de Reino de Dios. Lo contrario es crear ambientes de confrontaci\u00f3n, de enemistad, de cr\u00edtica, de murmuraciones, chismorreos, muy propio de personas que no tienen mucho que hacer, y disfrutan de criticar la vida de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuantas huellas imborrables hay en cada uno de nuestros corazones que nos han llegado de las personas que nos han influido y acompa\u00f1ado a lo largo de nuestras vidas. Somos como un pu\u00f1ado de barro en el que muchas manos han ejercido de alfareros. Desde la familia que nos acogi\u00f3 en el momento de nacer, desde los amigos del colegio, profesores, hay una multitud de personas que nos han dejado una huella imborrable en nuestra vida, y que lo siguen haciendo. Es en la relaci\u00f3n con los otros cuando nosotros descubrimos el valor de nuestra propia vida. Y justo las buenas noticias que estamos llamados a compartir tienen que ver con el amor que somos capaces de reconocer en lo cotidiano que vivimos. Es cierto que la convivencia desgasta, que convivimos con los l\u00edmites de los dem\u00e1s: sus genios, sus enfados, sus decepciones, sus exigencias. Las diferentes edades, la diferencia entre la psicolog\u00eda masculina o femenina, son retos que debemos afrontar con la confianza de que Dios es quien nos ense\u00f1a. Pasamos mil veces por delante de las mismas personas, los de siempre, y a veces lo conocido pierde la novedad. A veces nos falta tiempo para cuidar a nuestros mayores, no tengo tiempo para cuidar a nuestra pareja, no tengo tiempo para ver crecer a mis hijos. Pero se nos escapa la vida a veces en lo accidental y se nos escapa lo verdaderamente esencial. Esta Cuaresma puede convertirse en una oportunidad de volvernos a cuidar. De activar la espiritualidad de la gratitud, de pasar de la exigencia a la gratitud.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Lo que Dios nos dice. \u201c<em>A vosotros que escuch\u00e1is os digo: Amad a vuestros enemigos, tratad bien a los que os odian; bendecid a los que os maldicen, rezad por los que os injurian. Al que te golpee en una mejilla, ofr\u00e9cele la otra, al que te quite el manto no le niegues la t\u00fanica; da a todo el que te pide, al que te quite algo no se lo reclames. Como quer\u00e9is que os traten los hombres tratadlos vosotros a ellos. Si am\u00e1is a los que os aman, \u00bfqu\u00e9 m\u00e9rito ten\u00e9is? Tambi\u00e9n los pecadores aman a sus amigos. Si hac\u00e9is el bien a los que os hacen el bien, \u00bfqu\u00e9 m\u00e9rito ten\u00e9is? Tambi\u00e9n los pecadores lo hacen. Si prest\u00e1is esperando cobrar, \u00bfqu\u00e9 m\u00e9rito ten\u00e9is? Tambi\u00e9n los pecadores prestan para recobrar otro tanto. Amad m\u00e1s bien a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo. No juzgu\u00e9is y no ser\u00e9is juzgados; no conden\u00e9is y no ser\u00e9is condenados. Perdonad y ser\u00e9is perdonados\u201d. Lc 6 27-38.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nos pide el Se\u00f1or que desarrollemos la actitud compasiva de quien no se sit\u00faa frente a la vida de los dem\u00e1s, con actitud de jueces inmisericordes, sino como compa\u00f1eros de camino. La mirada misericordiosa que nos ense\u00f1a Jes\u00fas a vivir es la que reconoce en todas las personas la posibilidad de desarrollar la mejor versi\u00f3n de s\u00ed mismos. No podemos juzgar a una persona por un acto, sino reconocer que cada uno de nosotros vivimos un proceso, y que un acto es s\u00f3lo una parte del proyecto de nuestras vidas. No vamos buscando la mota en el ojo del otro, lo que hace mal, para reprenderle, para castigarles, sino que reflejamos con nuestras actitudes la misericordia de aquel que conoci\u00e9ndonos nos llama.<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u201cNo juzgu\u00e9is y no ser\u00e9is juzgados. Como juzgu\u00e9is os juzgar\u00e1n. La medida que us\u00e9is para medir la usar\u00e1n con vosotros. \u00bfPor qu\u00e9 te fijas en la mota en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga del tuyo? \u00bfC\u00f3mo te atreves a decir a tu hermano: \u00bfD\u00e9jame sacarte la mota del ojo, mientras llevas una viga en el tuyo?<\/em><\/strong> <strong><em>\u00a1Hip\u00f3crita!, saca primero la viga de tu ojo y entonces podr\u00e1s distinguir para sacar la mota del ojo de tu hermano.\u201d Mt 7,1-5.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No vivamos la fe de los fariseos que se pasaban la vida juzgando a la gente, decidiendo que persona era valiosa y qui\u00e9n no. Frente al juicio Jes\u00fas aporta la misericordia, el cuidado, el compromiso. No nos contentemos en denunciar lo que no funciona, sino comprometamos toda nuestra vida para que se encienda una luz como dec\u00eda Teresa de Calcuta: No maldigas las tinieblas, enciende una luz.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo podemos vivirlo<\/strong>. Anunciemos la buena noticia del Dios que nos quiere a todos. A nuestros mayores que tanta paciencia necesitan en su vejez, en su p\u00e9rdida de memoria, en sus man\u00edas, en su vida desorientada frente a tanto cambio y evoluci\u00f3n cultural. A nuestros j\u00f3venes a los que es f\u00e1cil criticar, pero que les est\u00e1 costando encontrar caminos y oportunidades. Con nuestras mujeres en camino de alcanzar sus propias metas sin dependencias ni sumisiones respecto de los hombres, pero a los que no nos tienen que ver rivales, sino compa\u00f1eros. A nuestros hombres educados con unas claves machistas y que vamos aprendiendo a cambiar. A nuestros ni\u00f1os, tecnificados, llenos de regalos y juguetes, pero casi sin tiempo para compartir con sus padres. A los inmigrantes, que necesitan actitudes de acogida y de ser invitados a participar de la vida de la comunidad. A todos anunciar que la fuerza de la Resurrecci\u00f3n vence todas las muertes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL ANUNCIO QUE LIBERA \u00a0 Introducci\u00f3n. Estamos terminado el tiempo de Cuaresma, y es tiempo de agradecer todo este camino que el Se\u00f1or nos ha invitado a recorrer cogidos fuertemente de su mano. Han sido cinco semanas de buscar transformar todo lo que en nuestra vida no est\u00e1 tocado por su amor. 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