{"id":2176,"date":"2019-06-04T16:34:47","date_gmt":"2019-06-04T14:34:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=2176"},"modified":"2019-06-04T16:34:47","modified_gmt":"2019-06-04T14:34:47","slug":"para-la-vida-en-comun-novios-parejas-matrimonios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/para-la-vida-en-comun-novios-parejas-matrimonios\/","title":{"rendered":"PARA LA VIDA EN COMUN.. novios, parejas, matrimonios,"},"content":{"rendered":"<p><strong>RETENER O SOLTAR.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong>. Hemos tenido este fin de semana cursillo prematrimonial en la parroquia, y buscando la mejor forma de darlo, y de poder ayudar a las parejas que ven\u00edan a recibirlo, intensificamos el estudio y la atenci\u00f3n de leer sobre el tema. Escuch\u00e9 conferencias sobre las diferencias entre los hombres y las mujeres a nivel psicol\u00f3gico, f\u00edsico, emocional, racional, de Venus sois las mujeres, de Marte somos los hombres. Ya s\u00e9 porque los hombres no sabemos escuchar y las mujeres no sab\u00e9is leer los mapas. Hay muchos acercamientos a esta realidad tan m\u00e1gica y tan divina que es la relaci\u00f3n de los hombres y las mujeres. Y despu\u00e9s de leer mucho y de estudiar mucho me encant\u00f3 el aporte de una sic\u00f3loga chilena que se llama Pilar Sordo en la que resum\u00eda la principal diferencia entre feminidad y masculinidad en dos claves de interpretaci\u00f3n: las mujeres est\u00e1n dise\u00f1adas para retener y para sentirse necesarias. Los hombres para soltar y para sentirse admirados.<\/p>\n<p>Sabiendo que no podemos generalizar, ni simplificar algo tan misterioso y inabarcable como el ser humano, s\u00ed que me ayuda mucho reconocer en nosotros esas dos fuerzas que acompa\u00f1an todas nuestras decisiones. Actitudes para afrontar la vida que reflejan el miedo o la confianza con los que afrontar nuestra existencia. La permanente tensi\u00f3n que es muy humana entre poseer, acaparar, asegurar, quedarnos con lo que conocemos y controlamos. Y las fuerzas de la vida que nos empujan al cambio, al volver a empezar, que nos invitan a soltar, a conocer lo nuevo que nos espera. Es cierto que hay personas que se lo guardan todo, tanto hombres como mujeres, que lo retienen todo, en los profundos cajones de la memoria y del coraz\u00f3n almacenan y arrastran todo lo vivido, lo bueno y lo malo, las alegr\u00edas y las tristezas. Y arrastrar un bagaje tan amplio hace que sea muy dif\u00edcil estar disponible para acoger con sorpresa y con alegr\u00eda, las novedades que nos esperan. <strong><em>\u00abNo es que ya lo haya conseguido o que ya sea perfecto: yo lo persigo, a ver si lo alcanzo como yo he sido alcanzado por Cristo. Hermanos, yo no pienso haber conseguido el premio. Solo busco una cosa: olvid\u00e1ndome de lo que queda atr\u00e1s y lanz\u00e1ndome hacia lo que est\u00e1 por delante, corro hacia la meta, hacia el premio, al cual me llama Dios desde arriba en Cristo Jes\u00fas. Todos nosotros, los maduros, debemos sentir as\u00ed. Y, si, en algo sent\u00eds de otro modo, tambi\u00e9n eso os lo revelar\u00e1 Dios. En todo caso, desde el punto a donde hemos llegado, avancemos unido\u00bb. Flp 3,12-16<\/em><\/strong>. No es tanto cuesti\u00f3n de sexos como de en quien hemos depositado nuestra confianza y con quien compartimos todos los momentos de nuestra vida. Y s\u00ed aceptamos que la vida es una realidad din\u00e1mica que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que yo dise\u00f1o o programo, y que mi voluntad es s\u00f3lo una parte de la cantidad de elementos que forma este baile eterno de circunstancias que es nuestra historia.<\/p>\n<p><strong>Lo que Dios nos dice<em>. \u00abEl que escucha estas palabras m\u00edas y las pone en pr\u00e1ctica se parece a aquel hombre prudente que edific\u00f3 su casa sobre roca. Cay\u00f3 la lluvia, se desbordaron los r\u00edos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundi\u00f3, porque estaba cimentada sobre la roca. El que escucha estas palabras m\u00edas y no las pone en pr\u00e1ctica se parece a aquel hombre necio que edific\u00f3 su casa sobre arena. Cay\u00f3 la lluvia, se desbordaron los r\u00edos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumb\u00f3. Y su ruina fue grande\u00bb. Mt 7,24-27.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Es responsabilidad nuestra la elecci\u00f3n de en quien depositamos nuestra confianza. Porque muchas de nuestras tristezas, tensiones, enfados y discusiones tiene que ver con el miedo a perder algo, a que nos quiten valor, a que nos da\u00f1en. La mayor parte de los dificultades en la convivencia nacen de malos entendidos y de interpretaciones err\u00f3neas sobre la intenci\u00f3n con que el otro se dirige a m\u00ed. Cuanta violencia, se esconde tras el reproche, la descalificaci\u00f3n y la cr\u00edtica hacia los otros. Cuando mis palabras trasmiten ira, rencor, odio, es porque es de lo que est\u00e1 lleno mi coraz\u00f3n. <strong><em>\u00abPorque de lo que rebosa el coraz\u00f3n habla la boca\u00bb. Mt 12,34. <\/em><\/strong>Nos ponemos a la defensiva cuando en realidad nadie nos quiere atacar, y eso enrarece los momentos compartidos, haciendo de la soledad y de la incomprensi\u00f3n la compa\u00f1\u00eda m\u00e1s habitual de nuestros momentos. Edificar mi vida, mi valor, mi dignidad, no en las opiniones de los dem\u00e1s, en su aprobaci\u00f3n, en sus aplausos, sino en lo que Dios dice de m\u00ed, es edificar en la estabilidad y en la fidelidad de quien nunca me va a dejar de querer.<\/p>\n<p><strong><em>\u00abEscuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: El Se\u00f1or me llam\u00f3 desde el vientre materno, de las entra\u00f1as de mi madre, y pronunci\u00f3 mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondi\u00f3 en la sombra de su mano, me hizo flecha bru\u00f1ida, me guard\u00f3 en su aljaba y me dijo: T\u00fa eres mi siervo, Israel, por medio de ti me glorificar\u00e9. Y yo pensaba: En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas. En realidad el Se\u00f1or defend\u00eda mi causa, mi recompensa la custodiaba Dios. Y ahora dice el Se\u00f1or, el que me form\u00f3 desde el vientre como siervo suyo, para que le devolviese a Jacob, para que le reuniera a Israel; he sido glorificado a los ojos de Dios. Y mi Dios era mi fuerza: Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vueltas a los supervivientes de Israel. Te hago luz de las naciones, para que mi salvaci\u00f3n alcance hasta el conf\u00edn de la tierra\u00bb. Is 49,1-6<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo podemos vivirlo<\/strong>. Es un reto al aprender a vivir equilibrando lo que soltamos y lo que retenemos. Son necesarios los dos movimientos. Es necesario soltar lo que nos da\u00f1a, lo que nos cierra, lo que nos asusta y nos hiere. Es importante retener y recordar los buenos momentos, las palabras, los gestos, las personas, los lugares, que nos recuerdan lo preciosa que es la vida, y lo grande que es poder gastar lo que somos compartiendo y entreg\u00e1ndonos libre y voluntariamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RETENER O SOLTAR. Introducci\u00f3n. Hemos tenido este fin de semana cursillo prematrimonial en la parroquia, y buscando la mejor forma de darlo, y de poder ayudar a las parejas que ven\u00edan a recibirlo, intensificamos el estudio y la atenci\u00f3n de leer sobre el tema. 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