{"id":2252,"date":"2021-04-20T18:04:05","date_gmt":"2021-04-20T16:04:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=2252"},"modified":"2021-04-20T18:06:29","modified_gmt":"2021-04-20T16:06:29","slug":"el-reloj-de-arena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/el-reloj-de-arena\/","title":{"rendered":"El reloj de arena"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">EL RELOJ DE ARENA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong>. Toda la vida de Jes\u00fas tras la resurrecci\u00f3n sigue el mismo dinamismo de\nabajamiento, que vivi\u00f3 Jes\u00fas en su vida hist\u00f3rica. El buscar de forma creativa\nla projimidad, la comprensibilidad, la confianza y el asombro de unos\ndisc\u00edpulos que viv\u00edan en un estado de shok postraum\u00e1tico. Que las personas se\nsientan comprendidas y restauradas por la presencia salvadora de nuestro Dios.\nLa cercan\u00eda del resucitado, que sale a buscar a sus disc\u00edpulos, all\u00e1 donde el\nmiedo los ha llevado y con una actitud de misericordia, de cuidado delicado,\nvuelve a reconstruir los lazos de intimidad y de mutuo reconocimiento, que la\ncrisis de la cruz hab\u00eda destrozado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lo que Dios nos\ndice<\/strong>. No retuvo su divinidad como una propiedad privada,\nsino que vino a donarla y a regalarla de forma gratuita a toda la humanidad. En\nFilipenses 2 habla Pablo del despojamiento de s\u00ed mismo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abSi algo puede\nuna exhortaci\u00f3n en nombre del Mes\u00edas, o un consuelo afectuoso, o un esp\u00edritu\nsolidario, o la ternura del cari\u00f1o, colmad mi alegr\u00eda sintiendo lo mismo, con\namor mutuo, concordia y buscando lo mismo. No hag\u00e1is nada por ambici\u00f3n o\nvanagloria, antes con humildad tened a los otros por mejores. Nadie busque su\ninter\u00e9s, sino el de los dem\u00e1s. Tened los mismos sentimientos del Mes\u00edas Jes\u00fas,\nel cual, a pesar de su condici\u00f3n divina, no hizo alarde de ser igual a Dios;\nsino que se vaci\u00f3 de s\u00ed y tom\u00f3 la condici\u00f3n de esclavo, haci\u00e9ndose semejante a\nlos hombres. Y mostr\u00e1ndose en figura humana se humill\u00f3, se hizo obediente hasta\nla muerte, una muerte en cruz. Por eso Dios lo exalt\u00f3 y le concedi\u00f3 un nombre\nsuperior a todo nombre\u00bb (Flp 2,1-9).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero esa intenci\u00f3n de hacerse comprendido, la sigui\u00f3 viviendo a lo largo de\nsu vida. Un momento especialmente ic\u00f3nico fue el lavatorio de los pies. Al\ncelebrar la cena pascual, el ponerse de pie, el quitarse el manto, el ce\u00f1irse\nla toalla, coger el lebrillo y ponerse a lavar los pies es imagen del situarse\nfrente al otro en clave de reconocimiento. Eres valioso y mereces que me sit\u00fae\na tus pies y te sirva. Es la misma actitud que experiment\u00f3 Jes\u00fas, cuando vivi\u00f3\nel encuentro con Marta y Mar\u00eda, las hermanas de L\u00e1zaro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abYendo de\ncamino, entr\u00f3 Jes\u00fas en una aldea. Una mujer, llamada Marta, lo recibi\u00f3 en su\ncasa. Ten\u00eda una hermana llamada Mar\u00eda, la cual, sentada a los pies del Se\u00f1or,\nescuchaba sus palabras; Marta se afanaba en m\u00faltiples servicios. Hasta que se\npar\u00f3 y dijo: \u2014Maestro, \u00bfno te importa que mi hermana me deje sola en esta\ntarea? Dile que me ayude. El Se\u00f1or le replic\u00f3: \u2014Marta, Marta, te preocupas y te\ninquietas por muchas cosas, cuando una sola es necesaria. Mar\u00eda escogi\u00f3 la\nmejor parte y no se la quitar\u00e1n\u00bb (Lc 10,38-42).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una actitud muy diferente a las nuestras. Donde nos hacemos fuertes, convencidos\nde que estamos cargados de razones para que los dem\u00e1s nos escuchen y acepten\nnuestra forma de pensar. Y cuando tenemos conflictos o divergencias, notamos la\ntensi\u00f3n y las luchas de \u201cegos\u201d en las que a veces nos encontramos. Al\nresucitar, volvemos a encontrar a Jes\u00fas en ese camino de hacerse cercano y\ncomprensible para sus asustados disc\u00edpulos. Nos narra el evangelio el deseo de\nJes\u00fas de no ser confundido con un fantasma, ni con una presencia paranormal. Es\nel de siempre, su amigo, el que com\u00eda con ellos. Es la insistencia de preparar\npescado en las brasas, comer, beber. Gestos sencillos que les recordaban toda\nla historia de amor recorrida junto a ellos. Es como un iceberg que asoma una\nparte, pero oculta la mayor parte de su volumen. El Jes\u00fas hist\u00f3rico nos muestra\nsu humanidad divinizada. Pero oculta toda la vida eterna de la que es portador.\nEsa vida nos la quiere regalar. Pero solo a trav\u00e9s de gestos y palabras que\nnosotros podamos entender. Y tras la resurrecci\u00f3n parece que el iceberg se da\nla vuelta. Lo que muestra Jes\u00fas resucitado es su divinidad de una manera\ndi\u00e1fana. Lo que en la transfiguraci\u00f3n se vivi\u00f3 como un fogonazo, en el tiempo\npascual se vive como una constante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abEn aquel\ntiempo los disc\u00edpulos se acercaron a Jes\u00fas y le preguntaron: \u2014\u00bfQui\u00e9n es el m\u00e1s\ngrande en el reino de Dios? \u00c9l llam\u00f3 a un ni\u00f1o, lo coloc\u00f3 en medio de ellos y\ndijo: \u2014Os aseguro que, si no os convert\u00eds y os hac\u00e9is como los ni\u00f1os, no\nentrar\u00e9is en el reino de Dios. Quien se humille como este ni\u00f1o, es el m\u00e1s\ngrande en el reino de Dios. Y el que acoja a uno de estos ni\u00f1os en atenci\u00f3n a\nm\u00ed, a m\u00ed me acoge\u00bb (Mt 18,1-4).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El que quiera captar lo divino que se esconde en medio de lo humano que se\nhaga peque\u00f1o y que aprenda a descubrir en lo peque\u00f1o la huella de Dios. \u00bfQu\u00e9\ntendr\u00e1 lo peque\u00f1o que a Dios tanto le gusta? Escrib\u00eda el poeta. Pues tiene todo\nlo que Dios necesita. Como el reloj de arena. Se vac\u00eda de grandezas, de\nambiciones, de \u00e9xitos y logros, para dejar el espacio vac\u00edo que Dios es capaz\nde llenar. El dinamismo que vivi\u00f3 Mar\u00eda, la madre de Jes\u00fas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Como podemos vivirlo<\/strong>. El tiempo de Pascua nos tiene que ense\u00f1ar a buscar el encuentro con el resucitado en lo cotidiano. Al mirar las manos y los pies que se disponen a servir, a cuidar, a ayudar. Manos cargadas de cari\u00f1o, de generosidad, de cuidado. Miradas que restauran, que valoran, que se vuelven apreciativas. Palabras que salen de lo profundo del coraz\u00f3n, que hacen vibrar los corazones. ES tiempo de resucitar juntos, de celebrar juntos, de festejar en familia. EN COMUNIDAD.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">11<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL RELOJ DE ARENA Introducci\u00f3n. Toda la vida de Jes\u00fas tras la resurrecci\u00f3n sigue el mismo dinamismo de abajamiento, que vivi\u00f3 Jes\u00fas en su vida hist\u00f3rica. El buscar de forma creativa la projimidad, la comprensibilidad, la confianza y el asombro de unos disc\u00edpulos que viv\u00edan en un estado de shok postraum\u00e1tico. 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