{"id":2267,"date":"2021-09-14T13:21:19","date_gmt":"2021-09-14T11:21:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=2267"},"modified":"2021-09-14T13:21:19","modified_gmt":"2021-09-14T11:21:19","slug":"te-esperaba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/te-esperaba\/","title":{"rendered":"TE ESPERABA&#8230;"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>TE ESPERABA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Introducci\u00f3n.<\/strong> El intento de este\na\u00f1o es que las escuelillas tengan un hilo secuencial. No para quitarle\nespontaneidad o frescura. Se podr\u00e1n seguir escuchando por separado. Pero s\u00ed que\nmola que haya un tema central que den claridad a quienes os acerc\u00e1is a ellas a\ntrav\u00e9s de la lectura o de la escucha. Y el tema que he escogido es el de la\nEucarist\u00eda. Como pilar, fuente y culmen de la vida cristiana. Hay un texto que\nme ha encantado en este tiempo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cSuele suceder que quienes viven en\nlugares extraordinarios apenas aprecian la belleza callada que los rodea. Se\ncomportan como seres ajenos a su fortuna existencial, de la que con frecuencia\nsolo se dan cuenta cuando m\u00e1s tarde deben habitar lugares m\u00e1s inh\u00f3spitos<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso mismo nos pasa con la Eucarist\u00eda, es un espacio \u201cextraordinario\u201d. Es el\nlugar donde la presencia de Dios se vuelve m\u00e1s densa, m\u00e1s palpable y real. Pero\nes cierto que muchas veces apenas apreciamos la belleza callada, silenciosa,\nhumilde, de Cristo hecho pan de amor. Somos ajenos al regalo que se nos hace a\ntrav\u00e9s de este tiempo, que se vuelve eternidad. En la Eucarist\u00eda el cielo y la\ntierra se unen de una forma misteriosa. La Eucarist\u00eda nos sit\u00faa en el cielo, en\nlo pleno, en lo definitivo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero en muchas ocasiones no venimos con el traje de fiesta sino como despistados.\nProlongando en la liturgia nuestros problemas, nuestras tristezas y exigencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lo que Dios nos dice<em>.<\/em><\/strong><em> \u00abCuando el rey entr\u00f3 para ver a los invitados, observ\u00f3 a uno que no\nllevaba traje apropiado. Le dijo: Amigo, \u00bfc\u00f3mo has entrado sin traje apropiado?\n\u00c9l enmudeci\u00f3. Entonces el rey mand\u00f3 a los camareros: Atadlo de pies y manos y\nechadlo fuera, a las tinieblas. All\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.\nPues son muchos los invitados y pocos los elegidos\u00bb (Mt 22,11-14).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso mi sugerencia es que cada escuelilla se centre en una de las partes\nde la Eucarist\u00eda a ver si podemos ir introduci\u00e9ndonos de una manera m\u00e1s\nprofunda en este regalo que Dios nos da. Para que lo apreciemos como lo que\nrealidad es: Este es el sacramento de nuestra fe. Si es as\u00ed, la experiencia de\nsalvaci\u00f3n la tendr\u00edamos que tener m\u00e1s cercana y pr\u00f3xima de lo que en realidad\nla tenemos. Nos acercamos a la Eucarist\u00eda con una mirada externa que se fija en\nlos detalles. La decoraci\u00f3n, la m\u00fasica, el coro, el celebrante, las personas\nque van ocupando los diferentes lugares. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero somos conscientes del \u201c<em>Te\nesperaba de Jes\u00fas<\/em>\u201d. Es el quien nos convoca. La palabra Ecclesia en griego\nse refiere precisamente a esa asamblea de personas convocadas por una llamada.\nSomos todos llamados a participar de un espacio en el que se nos espera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab<em>Con todo, no os alegr\u00e9is de que los\nesp\u00edritus se os sometan, sino de que vuestros nombres est\u00e1n escritos en el\ncielo\u00bb (Lc 10,20).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos espera el Se\u00f1or para que nos encontremos con \u00c9l, a trav\u00e9s de la Palabra\nque nos dirige, del pan que comulgamos, de los hermanos que nos rescatan de\nnuestro individualismo y de nuestro ego\u00edsmo. El espacio de cada Eucarist\u00eda\nacoge todos los elementos que conforman la vida humana. Hay un espacio dedicado\na la individualidad. A la relaci\u00f3n que tenemos con nosotros mismos. La\ninvitaci\u00f3n a mirar hacia el interior, a reconocer \u201chumildemente nuestros pecados\u201d.\nBusca que nuestra presencia no sea externa o superficial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abLe dice Jes\u00fas: \u2014Cr\u00e9eme, mujer, llega la\nhora en que ni en este monte ni en Jerusal\u00e9n se dar\u00e1 culto al Padre. Vosotros\ndais culto a lo que desconoc\u00e9is, nosotros damos culto a lo que conocemos; pues\nla salvaci\u00f3n procede de los jud\u00edos. Pero llega la hora, ya ha llegado, en que\nlos que dan culto aut\u00e9ntico dar\u00e1n culto al Padre en esp\u00edritu y de verdad. Tal\nes el culto que busca el Padre\u00bb (Jn 4,21-23).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay un espacio para que nos encontremos en \u201cEsp\u00edritu y verdad\u201d, pero no se\nqueda reducido a nuestra relaci\u00f3n individual, sino que nos lanza y nos invita a\nmirar ensanchando el espacio de nuestra vida. Nos invita a ensanchar el coraz\u00f3n\na la medida del tama\u00f1o de Dios. Los hermanos son esenciales en muchos momentos\nde la Eucarist\u00eda. El rezo en com\u00fan, la alabanza en com\u00fan, la petici\u00f3n en com\u00fan,\nla acci\u00f3n de gracias colectiva. Nos abre a la necesidad fundamental de vivir la\nfe en familia, en comunidad, en compa\u00f1\u00eda activa de los que el Se\u00f1or llama a formar\nparte de nuestras vidas. Lo que Dios ha unido no lo podemos separar las\npersonas, por falta de compromiso, por pereza, por comodidad. Estamos tan\nhabituados a ir a la nuestra, nuestro ritmo, nuestros gustos y preferencias,\nnuestros intereses, que nos parece que el caminar con otros ralentiza nuestros\npasos. Y es justo lo contrario. El que es capaz de adecuar su vida a las\nnecesidades de los dem\u00e1s, es el que est\u00e1 viviendo el Evangelio. El que practica\nlo que celebra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>C\u00f3mo podemos vivirlo.<\/strong> Este curso el objetivo es claro. Revitalizar nuestra vivencia sacramental. Pasar del cumplimiento y la obligatoriedad al festejo, recuperando lo celebrativo, la experiencia personal que tuvieron los ap\u00f3stoles cuando dijeron: \u00abPedro tom\u00f3 la palabra y dijo a Jes\u00fas: \u2014Maestro, \u00a1qu\u00e9 bien se est\u00e1 aqu\u00ed! Vamos a armar tres tiendas: una para ti, otra para Mois\u00e9s y otra para El\u00edas\u00bb (Mc 9,5). Que cada uno de nosotros podamos repetir esa frase cada vez que nos llame el Se\u00f1or a participar de la mesa que \u00c9l mismo nos prepara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TE ESPERABA Introducci\u00f3n. El intento de este a\u00f1o es que las escuelillas tengan un hilo secuencial. No para quitarle espontaneidad o frescura. 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