{"id":2271,"date":"2021-11-22T13:42:39","date_gmt":"2021-11-22T11:42:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=2271"},"modified":"2021-11-22T13:42:39","modified_gmt":"2021-11-22T11:42:39","slug":"la-crisalida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/la-crisalida\/","title":{"rendered":"La cris\u00e1lida"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>LA CRIS\u00c1LIDA (EL ARTE DE RECOMENZAR)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong>.\nTengo una amiga que es una artista y me invit\u00f3 a la inauguraci\u00f3n de una\nexposici\u00f3n colectiva en la que expon\u00eda una pieza suya. El t\u00edtulo de la obra era:\n\u201cCris\u00e1lida 320\u201d. Ver la obra expuesta fue sentir un impacto est\u00e9tico, una\noportunidad de contemplar y admirar la belleza creativa de mi amiga. Pero\ncuando me explic\u00f3 en primera persona lo que hab\u00eda creado y su significado, la\nbelleza de la obra se carg\u00f3 de sentido y de profundidad. La escultura ten\u00eda dos\npartes bien diferenciadas. Por un lado, un list\u00f3n recto, de gran longitud.\nRelleno de gresite, peque\u00f1as piezas reflectantes como un mosaico, con uno de\nlos lados pintados con un verde fluorescente que recorr\u00eda el list\u00f3n en su\ntotalidad. Del eje central parec\u00edan unas formas sinuosas, enrevesadas, curvas,\ncomo las hojas de un lilium, parec\u00edan motivos vegetales, vivos, cargados de\nmovimiento. Esa combinaci\u00f3n entre lo recto, lo prolongados, lo definido. Y las\nformas curvas que caracoleaban, se escond\u00edan era muy sugerente. La artista me\nlo explic\u00f3: creemos que la vida es una l\u00ednea clara, con un inicio, un fin, un\nproyecto, unas etapas, un proceso. Pero esa visi\u00f3n \u201cidealizada \u201cde la vida,\ncontrasta con la experiencia real y cotidiana de nuestras biograf\u00edas, que est\u00e1n\nenvueltas de nudos, de equivocaciones, de heridas, de historias que nos han\natormentado y lo siguen haciendo a lo largo de nuestra vida. Esa vivencia\ncontradictoria de lo que \u201ctendr\u00eda que ser\u201d y luego lo que en realidad ocurre,\nes algo que la Eucarist\u00eda tiene muy presente en su dinamismo interno. Porque\nempezamos las Eucarist\u00eda con la petici\u00f3n de perd\u00f3n. Porque Dios quiere que nos\npresentemos en su presencia, no como perfectos y puros, sino como profundamente\nnecesitados de su misericordia. La Eucarist\u00eda no es un premio para los buenos,\nsino un alimento para los enfermos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lo que Dios nos dice.<\/strong> <strong><em>\u00abPor\nalgunos que se ten\u00edan por justos y despreciaban a los dem\u00e1s, les cont\u00f3 esta\npar\u00e1bola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, el otro\nrecaudador. El fariseo, de pie, oraba as\u00ed en voz baja: Oh Dios, te doy gracias\nporque no soy como el resto de los hombres, ladrones, injustos, ad\u00falteros, o\ncomo ese recaudador. Ayuno dos veces por semana y pago diezmos de cuanto poseo.\nEl recaudador, de pie y a distancia, ni siquiera alzaba los ojos al cielo, sino\nque se golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios, ten piedad de este pecador. Os digo\nque \u00e9ste volvi\u00f3 a casa absuelto y el otro no. Porque quien se ensalza ser\u00e1\nhumillado y quien se humilla ser\u00e1 ensalzado\u00bb (Lc 18,9-14).<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al\u00e9grate y haz fiesta, porque ahora, en\nla celebraci\u00f3n de esta Eucarist\u00eda puedes experimentar la misericordia de Dios,\nque perdona tu pecado, volcando su amor sobre ti. Tu pecado, que es ausencia de\namor, queda cancelado por su derroche de amor. P\u00eddeselo, oportuna e\nimportunamente. La oraci\u00f3n de petici\u00f3n del amigo importuno es uno de los\nmodelos de oraci\u00f3n que nos dej\u00f3 Jes\u00fas (cf. Lc 11,5-13). Recuerda que es\nimposible que insistas e insistas y no seas atendido. Su presencia reconforta\nel \u00e1nimo y es capaz de restaurar la mejor versi\u00f3n de nosotros. Pero \u00bfle\ninvitamos de verdad a tocar nuestra debilidad? \u00bfQueremos que venga a conocernos\nen las zonas de nuestra vida m\u00e1s oscura, personal e \u00edntima? \u00bfDeseamos\nanunciarlo a las personas que m\u00e1s queremos? \u00bfEs la misi\u00f3n algo integrado en\nnuestra forma de vivir la fe? \u00bfPermitimos que nos vea tal como somos en nuestra\nvida cotidiana? Tenemos que atrevernos a decirle: \u201cConf\u00edo en ti; me entrego a\nti con todo mi ser, en cuerpo y alma. No quiero tener secretos para ti. Puedes\nver todo lo que hago y o\u00edr todo cuanto digo. No quiero que seas un desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong><em>\u00abPor tanto no les teng\u00e1is\nmiedo. No hay nada encubierto que no se descubra, ni escondido que no se\ndivulgue. Lo que os digo de noche decidlo en pleno d\u00eda; lo que escuch\u00e1is al\no\u00eddo pregonadlo desde las azoteas. No tem\u00e1is a los que matan el cuerpo y no\npueden matar el alma; temed m\u00e1s bien al que puede acabar con cuerpo y alma en\nel fuego\u00bb (Mt 10,26-28).<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Somos\npersonas muchas veces paralizadas por nuestro pasado. Nos sentimos con la\npesada carga de arrastrar una vivencia llena de l\u00edmites y de errores que a\nveces consideramos imperdonables. Celosos de nuestra imagen nos da p\u00e1nico que\nlos dem\u00e1s descubran que somos fr\u00e1giles y pecadores. Desde el inicio de cada Eucarist\u00eda,\nesa preocupaci\u00f3n por mantener la imagen, por guardar las apariencias, se ve\ndesarmada. Somos una comunidad de pobres, no hace falta empe\u00f1arnos en vender\nuna imagen de perfecci\u00f3n, cuando todos somos conscientes de nuestra condici\u00f3n\nde pobres pecadores. Esa liberaci\u00f3n de tanta exigencia hace que nuestra forma\nde participar en la celebraci\u00f3n no sea una r\u00edgida imposici\u00f3n de medallas. O el\nreconocimiento p\u00fablico de la entrega de galardones. Somos una familia de\nnecesitados heridos que venimos al encuentro de Dios a que nos sane y nos\ndevuelva las fuerzas para seguir en el camino de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>C\u00f3mo podemos vivirlo. <\/strong>Si\nno confiamos en nosotros mismos, \u00bfc\u00f3mo vamos a confiar en alguien distinto de\nnosotros? \u00bfEstamos dispuestos a dejarle moverse libremente por todos los\nespacios de nuestra vida? \u00bfQueremos realmente que vea nuestra nuestras\nfragilidades y oscuridades? Que cada Eucarist\u00eda se convierta para nosotros en\nuna vuelta al origen, ala ra\u00edz, a lo m\u00e1s radical de nosotros mismos. La\nsobreabundancia del amor de Dios que nos llama y nos restaura en nuestra\ncondici\u00f3n de hijos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA CRIS\u00c1LIDA (EL ARTE DE RECOMENZAR) Introducci\u00f3n. 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