{"id":2406,"date":"2024-07-06T12:50:59","date_gmt":"2024-07-06T10:50:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=2406"},"modified":"2024-07-06T12:50:59","modified_gmt":"2024-07-06T10:50:59","slug":"se-puede-cambiar-una-realidad-adversa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/se-puede-cambiar-una-realidad-adversa\/","title":{"rendered":"\u00bfSe puede cambiar una realidad adversa?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u201c\u00bfD\u00f3nde aprendi\u00f3 \u00e9ste tantas cosas?\u201d<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hermann Rodr\u00edguez Osorio, SJ*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Bogot\u00e1 era apenas un peque\u00f1o villorrio en la extensa sabana verde y f\u00e9rtil que habitaron antiguamente los Muiscas, una joven de una familia muy adinerada decidi\u00f3 ingresar a una comunidad religiosa dedicada a la atenci\u00f3n de ancianos y ancianas de escasos recursos. Despu\u00e9s de haber hecho su noviciado con las Hermanitas de los pobres, alejada del mundanal ruido, la joven regres\u00f3 a la ciudad que la hab\u00eda visto crecer y donde su familia era muy conocida en los c\u00edrculos de la alta sociedad. Al poco tiempo recibi\u00f3 su primer destino; fue enviada a trabajar en un albergue muy pobre, ubicado al sur de la ciudad. Una de las tareas que deb\u00eda cumplir semanalmente la nueva religiosa, era salir por las calles para pedir limosna, <em>por el amor a Dios<\/em>, a los transe\u00fantes. Con estas ayudas se sosten\u00eda la labor que realizaban en el albergue.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un s\u00e1bado por la tarde, la hermanita sali\u00f3 con una compa\u00f1era para cumplir con el deber de pedir limosna, recorriendo las principales calles de Bogot\u00e1. Cuando iban caminando por la carrera s\u00e9ptima, muy concurrida en aquellas \u00e9pocas, la joven fue reconocida por un grupo de antiguos compa\u00f1eros de colegio y de parranda. Los muchachos comenzaron a burlarse de las hermanitas. Uno de ellos, liderando el grupo, se adelant\u00f3 para ofrecer una limosna, pero puso una condici\u00f3n&#8230; la joven religiosa deb\u00eda darle un beso si quer\u00eda recibir la ayuda para sus viejitos. La monjita, sin dudar un momento, se inclin\u00f3 ante su antiguo amigo y le bes\u00f3 los pies ante la mirada at\u00f3nita de los peatones que circulaban por el lugar. Despu\u00e9s, erguida, como su dignidad, estir\u00f3 la mano para recibir la d\u00e1diva prometida. El burlador, lleno de verg\u00fcenza, tuvo que cumplir lo que hab\u00eda prometido mientras sus compa\u00f1eros se iban escabullendo con el rabo entre las piernas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca ha sido f\u00e1cil predicar en la misma tierra que nos ha visto crecer. El mismo Jes\u00fas, cuando regres\u00f3 a Nazaret comenz\u00f3 a ense\u00f1ar en la sinagoga y \u201cla multitud, al o\u00edr a Jes\u00fas se preguntaba admirada: \u00bfD\u00f3nde aprendi\u00f3 \u00e9ste tantas cosas? \u00bfDe d\u00f3nde ha sacado esa sabidur\u00eda y los milagros que hace?\u201d Y san Marcos a\u00f1ade: \u201cPor eso no quisieron hacerle caso. Pero Jes\u00fas les dijo: \u2013En todas partes se honra a un profeta menos en su propia tierra, entre sus parientes y en su propia casa\u201d. Con raz\u00f3n, a pesar de estar entre los suyos, Jes\u00fas \u201cno pudo hacer all\u00ed ning\u00fan milagro, aparte de poner las manos sobre unos pocos enfermos y sanarlos. Y estaba asombrado porque aquella gente no cre\u00eda en \u00e9l\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Predicar entre las personas conocidas es una tarea muy complicada. Sin embargo, estamos llamados a comenzar nuestra labor misionera por nuestra propia casa. Es all\u00ed donde se hace real el anuncio que tenemos que llevar al mundo. Predicar entre desconocidos es muy atractivo y suele brindarnos muchas satisfacciones. Todos lo hemos comprobado cuando vamos a un campamento misi\u00f3n, a una jornada de trabajo donde no nos conocen. Nos sentimos m\u00e1s libres, menos condicionados por nuestra historia personal, m\u00e1s protegidos de nuestro rabo de paja&#8230; Y esto hay que hacerlo, no faltaba m\u00e1s; pero comenzar por la propia casa nos ayuda a realizar nuestra labor desde la humildad y la sencillez del que se siente enviado y no due\u00f1o de la salvaci\u00f3n. Como la hermanita de los pobres, a lo mejor nos toca humillarnos para recibir la respuesta que estamos esperando, porque sabemos que no es para nosotros, sino para el Se\u00f1or.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00bfD\u00f3nde aprendi\u00f3 \u00e9ste tantas cosas?\u201d Hermann Rodr\u00edguez Osorio, SJ* Cuando Bogot\u00e1 era apenas un peque\u00f1o villorrio en la extensa sabana verde y f\u00e9rtil que habitaron antiguamente los Muiscas, una joven de una familia muy adinerada decidi\u00f3 ingresar a una comunidad religiosa dedicada a la atenci\u00f3n de ancianos y ancianas de escasos recursos. 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