{"id":2443,"date":"2025-05-30T13:52:44","date_gmt":"2025-05-30T11:52:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=2443"},"modified":"2025-05-30T13:52:44","modified_gmt":"2025-05-30T11:52:44","slug":"dar-testimonio-sin-miedos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/dar-testimonio-sin-miedos\/","title":{"rendered":"DAR TESTIMONIO SIN MIEDOS"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Encuentr<\/strong><strong>os con la <em>Palabra<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Solemnidad de la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or \u2013 Ciclo C (Lucas 24, 46-53) \u2013 1 de junio de 2025<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u201cUstedes deben dar testimonio de estas cosas\u201d<\/h2>\n\n\n\n<p>Hermann Rodr\u00edguez Osorio, SJ*<\/p>\n\n\n\n<p>En el libro de Jean Canfield y Mark Victor Hansen, <em>Sopa de pollo para el alma<\/em>, publicado en 1995, se cuenta una historia parecida a esta: Era una soleada tarde de domingo en una ciudad apartada de la capital del pa\u00eds. Un buen amigo m\u00edo sali\u00f3 con sus dos hijos a pasear un rato para aprovechar la belleza del paisaje y el aire fresco de la tarde. Llegaron a las afueras de la ciudad, donde estaba acampado un peque\u00f1o circo que ofrec\u00eda sus funciones con mucho \u00e9xito. Mi amigo le pregunt\u00f3 a sus hijos si quer\u00edan disfrutar del espect\u00e1culo aquella tarde. Los ni\u00f1os, sin dudarlo, dieron un brinco de alegr\u00eda y se dispusieron a gozar. Mi amigo se acerc\u00f3 a la ventanilla y pregunt\u00f3: \u2013\u00bfCu\u00e1nto cuesta la entrada? \u2013 Diez mil pesos por usted y cinco mil por cada ni\u00f1o mayor de seis a\u00f1os \u2013 contest\u00f3 el taquillero. \u2013 Los ni\u00f1os menores de seis a\u00f1os no pagan. \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os tienen ellos? \u2013 El abogado tiene tres y el m\u00e9dico siete, as\u00ed que creo que son quince mil pesos \u2013 dijo mi amigo. \u2013 Mire se\u00f1or \u2013 dijo el hombre de la ventanilla \u2013 \u00bfse gan\u00f3 la loter\u00eda o algo parecido? Pudo haberse ahorrado cinco mil pesos. Me pudo haber dicho que el mayor ten\u00eda seis a\u00f1os; yo no hubiera notado la diferencia. \u2013 S\u00ed, puede ser verdad \u2013 replic\u00f3 mi amigo \u2013 pero los ni\u00f1os s\u00ed la hubieran notado.<\/p>\n\n\n\n<p>Dar testimonio de las cosas de Dios en medio de este mundo, es la tarea que nos dej\u00f3 el Se\u00f1or antes de su Ascensi\u00f3n a los cielos: \u201cComenzando desde Jerusal\u00e9n, ustedes deben dar testimonio de estas cosas. Y yo enviar\u00e9 sobre ustedes lo que mi Padre prometi\u00f3. Pero ustedes qu\u00e9dense aqu\u00ed, en la ciudad de Jerusal\u00e9n, hasta que reciban el poder que viene del cielo. Luego Jes\u00fas los llev\u00f3 fuera de la ciudad, hasta Betania, y alzando las manos los bendec\u00eda. Y mientras los bendec\u00eda, se apart\u00f3 de ellos y fue llevado al cielo. Ellos, despu\u00e9s de adorarlo, volvieron a Jerusal\u00e9n muy contentos. (&#8230;)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En cada circunstancia de nuestra vida, tenemos que descubrir la mejor manera de dar testimonio del Se\u00f1or. No siempre es f\u00e1cil. Ya sea porque es m\u00e1s c\u00f3modo asumir actitudes distintas a las que se esperan de un seguidor del Se\u00f1or, o porque nuestras limitaciones y nuestro pecado nos hacen incapaces para responder con amor, con perd\u00f3n, con misericordia. Es especialmente dif\u00edcil dar testimonio de las cosas de Dios delante de los que tenemos m\u00e1s cerca. Ellos nos conocen y saben muy bien d\u00f3nde nos talla el zapato. En esos casos, tenemos que pedirle a Dios que nos regale su gracia para ser fieles.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos hombres y mujeres, a lo largo de la historia de la Iglesia, han dado testimonio de las cosas de Dios, con su propia vida. A nosotros tal vez no se nos pida tanto. Pero, ciertamente, podemos escoger el camino f\u00e1cil de pasar agachados cuando los dem\u00e1s esperan de nosotros un comportamiento coherente con nuestra vida cristiana, o asumir las consecuencias que trae el ser disc\u00edpulos de un maestro que estuvo dispuesto a dar su vida por los dem\u00e1s, antes de apartarse del camino que Dios, su Padre, le se\u00f1alaba.<\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or nos dej\u00f3 como sus representantes aqu\u00ed en la tierra para continuar su obra en medio de nuestras familias y de la sociedad en la que vivimos. Pid\u00e1mosle que en los momentos clave, seamos capaces de responder como \u00e9l lo espera. Porque, aunque algunos no lo crean, la diferencia s\u00ed se nota&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Encuentros con la Palabra Solemnidad de la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or \u2013 Ciclo C (Lucas 24, 46-53) \u2013 1 de junio de 2025 \u201cUstedes deben dar testimonio de estas cosas\u201d Hermann Rodr\u00edguez Osorio, SJ* En el libro de Jean Canfield y Mark Victor Hansen, Sopa de pollo para el alma, publicado en 1995, se cuenta una &bull;  <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/dar-testimonio-sin-miedos\/\"> Leer m\u00e1s &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2443","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2443","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2443"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2443\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2444,"href":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2443\/revisions\/2444"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2443"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2443"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2443"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}