{"id":304,"date":"2009-09-10T10:54:29","date_gmt":"2009-09-10T08:54:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=304"},"modified":"2009-09-10T10:54:29","modified_gmt":"2009-09-10T08:54:29","slug":"las-columnas-que-sostienen-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/las-columnas-que-sostienen-el-mundo\/","title":{"rendered":"Las columnas que sostienen el Mundo"},"content":{"rendered":"<p>Empecemos por preguntarnos cu\u00e1les son, en realidad, las<br \/>\ncolumnas que sostienen el mundo en que vivimos. Haced esta<br \/>\npregunta por las calles, y todos os responder\u00e1n -con impudicia<br \/>\ny sin la menor verg\u00fcenza- que \u00abel sexo, el dinero y el poder\u00bb.<br \/>\nLos tres \u00eddolos, los tres quicios, las tres columnas que sostienen<br \/>\nel camino de la humanidad. \u00bfY no estar\u00e1 el mundo tan<br \/>\nenloquecido precisamente por apoyarse en tales pilares casi<br \/>\ncon exclusividad? Un hombre de hoy triunfa -decimos- cuando<br \/>\ntiene esas tres cosas. Y est\u00e1 dispuesto a luchar como un perro<br \/>\npor esos tres huesos si est\u00e1n lejos de \u00e9l.<!--more--><br \/>\nNaturalmente, no voy yo a decir nada contra la sexualidad,<br \/>\nque est\u00e1 muy bien inventada por Dios como uno de los grandes<br \/>\ncaminos por los que puede expresarse el amor. Hablo aqu\u00ed<br \/>\ndel sexo sin amor, que parece ser el gran descubrimiento de<br \/>\nlos tiempos modernos. Tal vez de todos los tiempos, pero de<br \/>\nninguno con los tonos obsesivos que la erotizaci\u00f3n ha conseguido<br \/>\nen el nuestro, hasta el punto de que hay que preguntarse<br \/>\nsi no vivimos ya en una civilizaci\u00f3n de adolescentes inmaduros.<br \/>\nEl hombre de hoy no es que disfrute del sexo, es que parece<br \/>\nvivir para \u00e9l. O eso, al menos, quiere hacernos creer el ambiente<br \/>\nde nuestras calles, las pantallas de nuestros televisores, el<br \/>\npensamiento circulante de los predicadores de la libertad sexual.<br \/>\nL\u00e9on Bloy podr\u00eda decir hoy m\u00e1s que en su siglo que para el<br \/>\nhombre real la mayor de las bienaventuranzas es llegar a morir<br \/>\nen el pellejo de un cerdo. \u00bf Pero hay algo menos libre que lo<br \/>\nque llaman la libertad sexual?<br \/>\nNo estoy escribiendo estas l\u00edneas como un \u00abmoralista\u00bb. Simplemente<br \/>\ncomo un hombre preocupado. Porque creo que<br \/>\nUnamuno tenla toda la raz\u00f3n del mundo cuando aseguraba<br \/>\nque \u00ablos hombres cuya preocupaci\u00f3n es lo que llaman gozar<br \/>\nde la vida -como si no hubiera otros goces- rara vez son esp\u00edritus<br \/>\nindependientes\u00bb. Es cierto: no hay hombre menos humano<br \/>\nque el libertino.<br \/>\nY ese tipo de conquistador se presenta hoy como el verdadero<br \/>\n\u00abtriunfador\u00bb en este mundo. La columna n\u00famero dos es el<br \/>\ndinero -y sus cong\u00e9neres o consecuencias: el placer, el confort,<br \/>\nel lujo-. Si alg\u00fan dogma vivimos y practicamos es \u00e9ste: el dinero<br \/>\nabre todas las puertas; el dinero no es que d\u00e9 la felicidad, es<br \/>\nque \u00e9l mismo \u00abes\u00bb la felicidad. En conquistarlo invierten los<br \/>\nhombres la mayor parte de sus sue\u00f1os. A \u00e9l se subordinan<br \/>\ntodos los valores, incluso por parte de quienes se atreven a<br \/>\npredicar las terribles malaventuranzas que Jes\u00fas dijo contra<br \/>\nlos ricos.<br \/>\nPero los propios cristianos nos las hemos arreglado para que<br \/>\naquello del evangelio -\u00abes m\u00e1s dif\u00edcil que un camello pase por<br \/>\nel ojo de una aguja que el que un rico entre en el reino de los<br \/>\ncielos\u00bb&#8211; haya preocupado hasta ahora mucho m\u00e1s a los camellos<br \/>\nque a los ricos.<br \/>\nHemos conseguido<br \/>\nsustituir esa frase por la<br \/>\nque es verdaderamente<br \/>\nel evangelio del siglo XX: \u00abLos negocios son los negocios.\u00bb Y<br \/>\nas\u00ed es como hemos convenido todos en que \u00abel fin de la vida es<br \/>\nganar mucho dinero, y con \u00e9l, comprar la muerte eterna\u00bb, como<br \/>\nescribiera Bloy.<br \/>\nY de nada sirve para alterar nuestro dogma el comprobar<br \/>\nque el dinero da todo menos lo importante (la salud, el amor, la<br \/>\nfe, la virtud, la alegr\u00eda, la paz): al fin preferimos el dinero a todos<br \/>\nesos valores. E incluso creemos que el dinero da la libertad,<br \/>\ncuando sabemos que todos renunciamos a infinitas cotas de<br \/>\nlibertad para conseguirlo.<br \/>\nM\u00e1s dif\u00edcil es a\u00fan entender nuestra obsesi\u00f3n de poder.<br \/>\nJefferson aseguraba que jam\u00e1s comprenderla c\u00f3mo un ser<br \/>\nracional pod\u00eda considerarse dichoso por el solo hecho de mandar<br \/>\na otros hombres.<br \/>\nY, sin embargo, es un hecho que el gran sue\u00f1o de todos los<br \/>\nhumanos es \u00abmandar, aunque sea un hato de ganado\u00bb, que<br \/>\ndec\u00eda Cervantes. Sabemos que nada hay m\u00e1s est\u00e9ril que el<br \/>\npoder -ya que a la larga son las ideas y no el poder quienes<br \/>\ncambian el mundo&#8211;; sabemos que \u00abel poder corrompe y el<br \/>\npoder absoluto corrompe absolutamente\u00bb, pero apostamos por<br \/>\nesa corrupci\u00f3n; sabemos que el poder da fuerza, pero quita<br \/>\nlibertad; pero nos siguen encantando los puestos y los honores<br \/>\naun cuando estemos convencidos de que \u00abla fuerza y el miedo<br \/>\nson dos diosas poderosas que levantan sus altares sobre cr\u00e1neos<br \/>\nblanqueados\u00bb, en frase de Mika Waltari. Mandar, mandar.<br \/>\nSeremos felices, pensarnos, el ella en que los que est\u00e1n<br \/>\nbajo nuestra f\u00e9rula sean m\u00e1s que aquellos que nos mandan.<br \/>\nY ni siquiera observamos la terrible fuerza transformadora<br \/>\nque el poder tiene: \u00abTe crees liberal y comprensivo -dec\u00eda Larra-<br \/>\n. El d\u00eda que te apoderes del l\u00e1tigo, azotar\u00e1s como te han azotado.<br \/>\n\u00bb Y es que el poder -todo poder- vuelve incomprendido (de<br \/>\nah\u00ed la soledad radical del poderoso) y hace incomprensivo: un<br \/>\npoderoso no \u00abpuede\u00bb comprender, no \u00abpuede\u00bb amar, aunque<br \/>\nse enga\u00f1e a s\u00ed mismo con falsos paternalismos.<br \/>\nMaurois tuvo el coraje de confesarlo: \u00abCuando empec\u00e9 a<br \/>\nvivir en el campo de los que mandan, me fue imposible durante<br \/>\nmucho tiempo comprender las penas de los que son mandados<br \/>\n\u00bb. Porque todo poder lleva en su naturaleza la ceguera del<br \/>\nque lo posee. Desde abajo se ve mal. Desde arriba no se ve<br \/>\nnada: la niebla del orgullo cubre el valle de los sometidos.<br \/>\nY, sin embargo, ah\u00ed est\u00e1 el hecho: la humanidad entera vive<br \/>\nluchando como una jaur\u00eda de perros por conseguir esos tres<br \/>\nhuesos, dispuestos los hombres a volverse infelices para conseguirlos,<br \/>\nseguros de que la felicidad llegar\u00e1 cuando los poseamos.<br \/>\nAs\u00ed, destrozan los hombres hasta su salud para conse-<br \/>\nLas columnas que sostienen<br \/>\nel mundo en que vivimos<br \/>\n4 DP Buenas Noticias \u00abDesde la Paz\u00bb<br \/>\nguir un dinero y un poder que luego gastar\u00e1n para recuperar -cuando ya sea tarde- la salud.<br \/>\nEn la conquista de esos tres dogmas se apoya el gran sue\u00f1o de lo que llamamos \u00abvivir la vida\u00bb. Viven la vida quienes los tienen.<br \/>\nLos dem\u00e1s -pensamos- son hombres incompletos.<br \/>\nY como esos tres dogmas se resumen en uno &#8211;el ego\u00edsmo&#8211;, la b\u00fasqueda de los tres es, en rigor, una lucha contra los dem\u00e1s.<br \/>\nPorque no son cosas que se puedan compartir: o las tengo yo o las tienen los dem\u00e1s. Habr\u00e1 que arrebatarlas. Y ya tenemos el<br \/>\nmundo convertido en una selva.<br \/>\nSi fu\u00e9semos del todo sinceros confesar\u00edamos que es cierta la afirmaci\u00f3n de Bloy: \u00abVivir la vida consiste en adue\u00f1arse de la<br \/>\najena. Los vampiros estar\u00edan de acuerdo\u00bb, ya que en realidad \u00abuno vive su vida cuando ha conseguido instalarse en el firm\u00edsimo<br \/>\nprop\u00f3sito de ignorar que hay hombres que sufren, mujeres desesperadas, mitos que mueren.<br \/>\nUno vive su vida cuando hace exclusivamente lo que es grato a los sentidos, sin darse querer darse por enterado de que en el<br \/>\nvasto mundo hay almas y que \u00e9l mismo tiene una m\u00edsera alma expuesta a extra\u00f1as y terribles sorpresas\u00bb.<br \/>\nPero \u00bfexiste verdaderamente un alma? \u00bfTenemos verdaderamente un alma? \u00bfQui\u00e9n piensa en ella? \u00bfQui\u00e9n dedica a su alma<br \/>\ny a las columnas que la sostendr\u00edan al menos una d\u00e9cima parte del tiempo que vivimos sobre la tierra?<br \/>\nEsta es, me parece, la pregunta verdaderamente decisiva: \u00bfHay sobre la tierra otros valores por los que valdr\u00eda ciertamente la<br \/>\npena de vivir? \u00bfOtros valores con los que podr\u00edamos ser felices? \u00bfOtras columnas sobre las que nuestra condici\u00f3n humana ser\u00eda<br \/>\ndiferente?<br \/>\nEste art\u00edculo quiere apostar por una idea absurda: si los hombres, si al menos muchos hombres, construyeran sus vidas sobre<br \/>\ncolumnas diferentes -el amor, la solidaridad, el trabajo, la confianza, la justicia, la sencillez- este mundo ser\u00eda diferente. Y vividero.<br \/>\nComenzar\u00eda a romperse esa soledad que nos agarrota. Ingresar\u00edamos en el mercado com\u00fan de la felicidad.<br \/>\nPorque es terrible pensar con cu\u00e1nta tozudez seguimos apoy\u00e1ndonos en las columnas que son la verdadera causa de nuestra<br \/>\ndesgracia.<br \/>\n(Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Descalzo, \u00abRazones para el amor\u00bb)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Empecemos por preguntarnos cu\u00e1les son, en realidad, las columnas que sostienen el mundo en que vivimos. Haced esta pregunta por las calles, y todos os responder\u00e1n -con impudicia y sin la menor verg\u00fcenza- que \u00abel sexo, el dinero y el poder\u00bb. 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