{"id":673,"date":"2010-04-06T13:48:50","date_gmt":"2010-04-06T11:48:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=673"},"modified":"2010-04-06T13:48:50","modified_gmt":"2010-04-06T11:48:50","slug":"feliz-pascua-de-resurreccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/feliz-pascua-de-resurreccion\/","title":{"rendered":"FELIZ PASCUA DE RESURRECCION"},"content":{"rendered":"<p><strong>Mensaje de Pascua de Resurrecci\u00f3n del Cardenal Arzobispo de Santiago,<\/strong> <\/p>\n<p>Monse\u00f1or Francisco Javier Err\u00e1zuriz Ossa<\/p>\n<p>No nos dejan indiferentes la Pasi\u00f3n y Muerte de Jesucristo. Por el contrario, su terrible sufrimiento est\u00e1 profundamente entrelazado con nuestra vida y con nuestro dolor. Es la pasi\u00f3n de quien m\u00e1s queremos y admiramos. Es el padecimiento de quien menos lo merec\u00eda. Hab\u00eda pasado por el mundo sembrando el bien, levantando a los ca\u00eddos, perdonando maldades, sanando enfermos, dignificando a los m\u00e1s despreciados y a los ni\u00f1os y a las mujeres. Hab\u00eda tra\u00eddo tanta esperanza porque pas\u00f3 entre nosotros, haciendo cercano, palpable, el rostro verdadero de Dios, rico en misericordia; el rostro bondadoso y sabio de su Padre que tambi\u00e9n era y sigue siendo el nuestro. \u00bfC\u00f3mo no dolernos de su muerte, de la crueldad con que golpearon su vida inocente para arrancarla del mundo de los seres vivos? <\/p>\n<p>No nos dejan indiferentes su Pasi\u00f3n y Muerte, porque nos sabemos culpables. Carg\u00f3 con nuestros pecados. Ellos lo llevaron a morir. Y \u00e9l se llev\u00f3 nuestras injusticias, nuestros odios, nuestras falsedades, nuestras violencias y todas las corrupciones y homicidios del mundo \u2013 los que matan el cuerpo y los que destruyen el alma, tambi\u00e9n el buen nombre \u2013; \u00e9l se llev\u00f3 a la muerte asimismo nuestra incredulidad y nuestras desesperanzas, las llev\u00f3 a morir con \u00e9l en la cruz. <\/p>\n<p>Nos duele, porque lamentablemente nos sabemos c\u00f3mplices de la traici\u00f3n de Judas, de la negaci\u00f3n de Pedro, de la cobard\u00eda de Poncio Pilato, de los golpes de los soldados romanos, de quienes lo condenaron y azuzaron al pueblo para que pidiera su muerte, y no la vida del maestro que dec\u00eda a los disc\u00edpulos y tambi\u00e9n al procurador romano que hab\u00eda venido a este mundo para dar testimonio de la verdad y para darnos vida en abundancia. Nos duele terriblemente la muerte de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>M\u00e1s todav\u00eda, porque sigue muriendo. De sus labios lo aprendimos: tuve sed, tuve hambre, estuve desnudo, fui enfermo, estuve en la c\u00e1rcel \u2026 y t\u00fa, cuando me hallas postrado, pobre, injuriado \u00bfme dejas sufrir, me dejas morir, o te aproximas, teniendo compasi\u00f3n de m\u00ed, y curas mis heridas? <\/p>\n<p>Su Pasi\u00f3n tambi\u00e9n nos acerca a quienes supieron estar junto a \u00e9l. Nos presenta al Cireneo, que lo ayud\u00f3 a llevar la injusta cruz. Su via crucis nos aproxima a las mujeres que lloraban lo que hac\u00edan con \u00e9l quienes lo torturan, a esas mujeres que lo acompa\u00f1aban mientras \u00e9l ca\u00eda; y nos lleva a la cumbre del Calvario, donde nos encontramos con el dolor compartido, la oraci\u00f3n materna, y la ternura y la solidaridad de su madre, Mar\u00eda; tambi\u00e9n con la compa\u00f1\u00eda de unas pocas mujeres y de Juan, el ap\u00f3stol del cuarto Evangelio. <\/p>\n<p>Quienes lo acompa\u00f1aban con esos sentimientos, ya estaban resucitando. Porque acercarse a Jes\u00fas y compartir los caminos del Evangelio, es acercarse a la Verdad y a la Vida. En su Pascua encontramos el secreto que convierte el sufrimiento y la derrota de la muerte, en dicha, en victoria y en vida. Es una revelaci\u00f3n maravillosa. Muri\u00f3 el cuerpo de Jes\u00fas, pero no muri\u00f3 su persona ni desapareci\u00f3 su vida. En una oportunidad lo hab\u00eda confidenciado. \u201cEl Padre me ama porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo\u201d (Jn 10, 17). Como Hijo de Dios, no mor\u00eda. S\u00f3lo muri\u00f3 como hombre, pero el Hijo de Dios ten\u00eda poder para resucitar su propio cuerpo humano y mortal. <\/p>\n<p>Y ese misterio se prolonga en nosotros de diversas maneras. La vida natural que hemos recibido, cuando acogemos a Jes\u00fas, cuando somos hijos del perd\u00f3n, del amor y de la paz, cuando lo recibimos como pan de vida, cuando caminamos por sus huellas, ya es vida eterna. Al morir al pecado, resucitamos, volvemos a la vida, entramos a la vida eterna y ya tenemos el gozo de ser y de vivir como ciudadanos del cielo. <\/p>\n<p>Es cierto, en este mundo nunca lograremos apartar ni el dolor, ni el pecado ni la muerte. Sin embargo podemos asumir nuestro camino, nuestra juventud o nuestra ancianidad, nuestra profesi\u00f3n, nuestro trabajo, nuestra vida familiar, sacerdotal o religiosa, con la voluntad de bien que caracteriz\u00f3 a Jes\u00fas, con el esp\u00edritu de servicio que lo distingu\u00eda, con su manera de dignificar y perdonar a los dem\u00e1s, con la sencillez que lo llevaba a levantar a los m\u00e1s peque\u00f1o, a los d\u00e9biles y a los ca\u00eddos, con la transparencia de sus palabras, con la fidelidad de su amor, con el recogimiento y la cercan\u00eda al Padre de su oraci\u00f3n. Cuando lo hacemos as\u00ed nos sobrecoge una experiencia vivificante: hasta nuestras renuncias y privaciones, hasta nuestra soledad y nuestra pobreza, hasta nuestras enfermedades y fallecimientos llega la luz y el fuego del amor de Dios, el gozo y la paz de la Resurrecci\u00f3n de Cristo. Lo sabemos: caminando por los caminos del Evangelio somos m\u00e1s felices, nuestra vida adquiere mayor plenitud y fecundidad, somos con m\u00e1s facilidad hombres y mujeres de esperanza, capaces de forjar comunidades y comuni\u00f3n. Ya en esta vida, siguiendo sus caminos, tenemos experiencias de resurrecci\u00f3n, de esa vida que \u00e9l nos da gratis y en abundancia, que con la muerte cambia pero no termina, porque ya es un adelanto de la alegr\u00eda y la amistad del cielo. <\/p>\n<p>Este mensaje llega hasta nosotros con tanta fuerza, precisamente porque resucit\u00f3 el Se\u00f1or, y porque nos invita a levantar nuestras manos, nuestra mirada y nuestro esp\u00edritu, para gozar del sentido verdadero de la vida, de los bienes inagotables con que nos enriquece Cristo por su Resurrecci\u00f3n. <\/p>\n<p>Que esta fiesta del Se\u00f1or los colme de su alegr\u00eda y de su paz. <\/p>\n<p>\u00a1Feliz Pascua de Resurrecci\u00f3n! <\/p>\n<p>+ Monse\u00f1or Francisco Javier Err\u00e1zuriz Ossa<br \/>\nCardenal Arzobispo de Santiago<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mensaje de Pascua de Resurrecci\u00f3n del Cardenal Arzobispo de Santiago, Monse\u00f1or Francisco Javier Err\u00e1zuriz Ossa No nos dejan indiferentes la Pasi\u00f3n y Muerte de Jesucristo. 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