{"id":837,"date":"2010-09-03T12:06:20","date_gmt":"2010-09-03T10:06:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/?p=837"},"modified":"2010-09-03T12:06:20","modified_gmt":"2010-09-03T10:06:20","slug":"cien-anos-de-ternura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvatorianos.org\/blog\/familiasalvatoriana\/cien-anos-de-ternura\/","title":{"rendered":"Cien a\u00f1os de Ternura"},"content":{"rendered":"<p>No hay duda que los testimonios hablan m\u00e1s que las palabras, y que estar en la frontera de la pobreza, de la miseria dando alegr\u00eda, y al Se\u00f1or con su ternura y su amor, es la encarnaci\u00f3n que necesitamos los que queremos seguir a Jes\u00fas. Chema sds.<\/p>\n<p>ecleSALia 3 de septiembre de 2010<\/p>\n<p><strong>CIEN A\u00d1OS DE TERNURA<\/strong>KOLDO ALDAI, koldo@portaldorado.com<br \/>\nARTAZA (NAVARRA).<\/p>\n<p>ECLESALIA,  03\/09\/10 . &#8211; Hab\u00eda que conocer Calcuta, atravesar su infierno en la tierra. Nadie es el mismo tras paseo por esa realidad tan cruda. Tarde o temprano, toca integrar la noci\u00f3n de un dolor tan desparramado por el mundo. A cada quien nos aguarda nuestra Calcuta, m\u00e1s o menos s\u00f3rdida, su tremendo interrogante al echar la \u00faltima mirada hacia atr\u00e1s y decirle adi\u00f3s, noqueados, despistados. En el itinerario personal es recomendable incluir esos claxones que rasgan los t\u00edmpanos, esas j\u00f3venes madres que mendigan en cada esquina, esos tullidos sin piernas que avanzan veloces tras el turista, esa ciudad que concita tanta luz y tanta sombra y que ya no olvidaremos jam\u00e1s\u2026<br \/>\nA veces el viaje es una forma de descubrir vivos ejemplos que, en medio de esas extremas y lacerantes Calcutas, lo dan todo y en esa darse por entero entreven genuina felicidad. En esta ocasi\u00f3n viajar fue tambi\u00e9n s\u00f3lo una excusa para encontrar a esos seres de desbordante entrega, para rendirse junto a ellas, para hincar las rodillas a su vera en la otra punta del mundo.<br \/>\nDespertaba el d\u00eda en la enorme casa gris, en el baluarte de la entrega desde el que la Madre de los pobres iniciara su apostolado de amor en Kolkata (Calcuta en bengal\u00ed). Era la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad en Bose Road, era la misa de las 6 de la ma\u00f1ana en un d\u00eda corriente en los comienzos de este a\u00f1o. Sobrecogidos, agradec\u00edamos la oportunidad de estar en tan sagrado lugar, en el coraz\u00f3n de tan virtuosa casa, de tan heroico movimiento, que tanto amor ha irradiado por todo el planeta. Agradec\u00edamos la ocasi\u00f3n de compartir oraci\u00f3n con esos \u00e1ngeles de humilde \u201cshari\u201d blanco que pusieron morada en medio de los infiernos.<br \/>\nRenuncia total al mundo y consagraci\u00f3n plena a los \u00faltimos de la tierra es lo que se respira entre las paredes desnudas de ese lugar santo. En la gran sala oratorio, se sit\u00faan a un lado las hermanas, al otro los voluntarios. No hay m\u00e1s mobiliario que unas esteras en el suelo. Sobre ellas nos arrodillamos dichosos. Todas las ventanas permanecen abiertas, pues esa suerte de tan digna y voluntaria pobreza no sabe de aires acondicionados. El ruido de la calle a veces apaga incluso la voz del oficiante, pero el estruendo del tr\u00e1fico, por enorme que sea ya desde primera hora, no puede devorar el santuario de paz, devoci\u00f3n y entrega all\u00ed creado.<br \/>\nEn medio de ese recogimiento matutino, de ese lugar santo entre los santos, vamos recuperando la fe que ha ido mermando cada paso entre tantas calles que acumulan tanta miseria. Cuando tanto horror puede hacerte llegar a pensar que todo est\u00e1 perdido; cuando la mirada a poco se torna neutra, insensible; cuando la esperanza estaba a punto de apagarse, alcanzamos tan austero como inolvidable altar. Cuando rebelde empezaba a aporrear las puertas del Cielo, llegaron a estos o\u00eddos esos sublimes cantos. En el lado de las hermanas todo es el blanco de las postulantas y el blanco con las conocidas franjas azules de las ya consagradas y con votos. La mayor\u00eda de ellas orientales, pero sorprende ver tambi\u00e9n muchas occidentales. En el lado de los voluntarios todo es colorido, razas, culturas y lenguas diferentes. S\u00f3lo estas mujeres y su elevado testimonio son capaces de hacer caminar hasta la sagrada forma de la comuni\u00f3n a \u201crastas\u201d y dem\u00e1s tribus variopintas de todo el mundo.<br \/>\nLos cantos de esas mujeres piadosas llenan toda la atm\u00f3sfera. Sus gargantas celestiales, sus melod\u00edas divinas, su coraz\u00f3n puro, son su infinita fortaleza. Nada, ni nadie puede atacarlas. Despu\u00e9s de la misa vendr\u00eda un sencillo desayuno de \u201cchaid\u201d bien dulce y pan para todos los voluntarios y voluntarias. Tras el refrigerio en otra sala contigua a la calle, tiene lugar la repartici\u00f3n de las tareas del d\u00eda. Se abre la persiana de metal y salen hermanas y voluntarios a prodigar amor por esas calles de inframundos. Se sumergen en la ciudad gris las mujeres de bendito blanco. En realidad uno hubiera querido que esa persiana no se abriera nunca, que el mundo y todos sus sufrimientos aguardaran all\u00ed fuera. Uno hubiera querido esconderse y permanecer entre esos muros impregn\u00e1ndose de todo lo que le falta. El ego\u00edsmo busca refugio y distancia con respecto a esa ciudad inmensamente pobre. Semeja s\u00f3lo una persiana, pero en realidad es un abismo&#8230;<br \/>\nRetrasamos todo lo que podemos el abismo. Nos recogemos unos momentos en la tumba de Madre Teresa. Junto a ese m\u00e1rmol liso, sencillo, austero, pedimos por esas mujeres, para que Dios las llene de fuerza, y si a\u00fan les cabe, de m\u00e1s amor, para proseguir su valiente y extraordinaria misi\u00f3n. \u00a1Que quienes todo lo dan, sigan siendo inundadas de fe y de coraje, que pueden seguir siendo exponente de compasi\u00f3n infinita!<br \/>\nMerec\u00eda la pena todo el precio de sinsabores y ruidos para llegar hasta poner la frente en ese m\u00e1rmol fr\u00edo. Un excepcional amor, que despu\u00e9s revestir\u00eda humilde shari blanco, tom\u00f3 cuerpo hace cien a\u00f1os. \u00a1Qu\u00e9 podamos aprender la lecci\u00f3n de caminar nosotros y nosotras tambi\u00e9n sobre la tierra sufriente, con los pies descalzos, con sus plantas negras, si es preciso!<br \/>\nVino hace 100 a\u00f1os al mundo quien inspir\u00f3 tanto y tan comprometido silencio, quien hizo arremangarse a tantas mujeres (tambi\u00e9n hombres) de todo el mundo para tan suprema labor, quien inici\u00f3 esos cantos en medio del m\u00e1s atronador ruido, quien cre\u00f3 la orden y moj\u00f3 las primeras frentes, quien carg\u00f3 sobre sus hombros los primeros desvalidos\u2026<br \/>\nHay ejemplos excelsos que es preciso aventar. No he visto galones comparables a las tres rayas azules sobre el blanco, al crucifijo en el hombro que ellas llevan, con ejemplarizante humildad. Poco nos importa el itinerario de la Madre Teresa a los altares de brillante oro, tiene ya encendidas todas las velas en altares de m\u00e1s adentro. Poco nos interesan las pol\u00e9micas sobre su ideolog\u00eda \u201cconservadora\u201d en ciertos aspectos, la caricia no tiene color, ni ideolog\u00eda y ellas las prodigan a cada enfermo, necesitado y desvalido.<br \/>\nLas hermanas sugieren no escribir sobre ellas, no dar propaganda a su labor abnegada, pero es que ahora hace cien a\u00f1os que tanto amor tom\u00f3 carne. \u00bfPara qu\u00e9 la palabra, sino para dar a conocer hero\u00edsmos diarios, sino para revelar esta apasionante historia que dio comienzo hace ahora cien agostos? \u00bfCu\u00e1ndo, si no es ahora? En el ocaso del verano ser\u00e1 preciso interrogarse por la esencia de esa primavera que nunca marchita, de ese servicio que nunca se rinde, de esa fe que jam\u00e1s desfallece. No pod\u00eda ser de otra manera. A los cien a\u00f1os de su primer aliento en Skopje (Macedonia), siquiera una fugaz menci\u00f3n de la santa de Calcuta que nunca muere, cien a\u00f1os de ternura y una breve loa a tan colosal ejemplo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusi\u00f3n de sus art\u00edculos, indicando su procedencia).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No hay duda que los testimonios hablan m\u00e1s que las palabras, y que estar en la frontera de la pobreza, de la miseria dando alegr\u00eda, y al Se\u00f1or con su ternura y su amor, es la encarnaci\u00f3n que necesitamos los que queremos seguir a Jes\u00fas. 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