ANTE LA MUERTE INESPERADA DE MI HERMANO CARLOS

ANTE LA MUERTE INESPERADA DE UN SER QUERIDO

“Si vivimos, vivimos para el Señor” “ Si morimos, morimos para el Señor” en la vida y en la muerte somos del Señor. Así comenzaba la reflexión en la muerte inesperada de mi hermano Carlos. Ya le faltaban dos días, para cumplir los dos meses que estuvo cuidando a mi madre. Con 53 años, haciéndole la cena a mamá, le dio un mareo y un infarto eminente. Nada se pudo hacer con los auxilios que prestan las ambulancias. Nada se podría haber hecho ante un infarto así. Se nos adelanto a la casa del Padre. Dios en su bondad y misericordia quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

No hemos perdido a nadie. Se nos adelantó, porque hacia allí vamos todos. Unos antes, otros después, hacia allí vamos todos y nos encontraremos con gente maravillosa, con nuestros seres queridos, con el rostro de un Dios Padre de todos, Luz cargada de vida y amor incondicional.

No nos llevamos nada. Solo el bien que hayamos hecho a los demás. Sabemos que con la medida que midamos, nos medirán. Sabemos que la ley y los profetas se reduce a TRATAR A LOS DEMAS COMO QUIERES QUE TE TRATEN”

Era un hombre que sufría por el amor que tenía a su esposa y a sus hijos en medio de tantas incomprensiones y rechazos. Sufría por querer cambiar de actitud y no poder (por su enfermedad nerviosa). Sufría al ver este mundo dándole la espalda a Dios y como este país está en manos de ladrones y salteadores de poder, de dinero, de fama a costa del sufrimiento de los más débiles.

Sabemos que el Señor está vivo, da vida abundante y nos ofrece la vida eterna a los que ponemos nuestra mirada y esperanza en El, y no somos indiferentes ante el sufrimiento humano, sino solidarios y sembradores de justicia, verdad y paz.

Sabemos que el tiempo que Dios nos da, sea para tratarnos como seres humanos que necesitan ternura, cariño, comprensión y compasión en medio de las debilidades, Las depresiones, la falta de cariño y aprecio, un abrazo y ternura, detalles pequeños de cada día hacen posible una vida más humana, mas fraterna, más llevadera, mas de Dios. Ahora es el tiempo, después  ya para que? Las lagrimas se secan, las flores se marchitan, el amor, la ternura y el cariño que hayan sentido tus seres queridos a tu alrededor, QUEDARA.

Hay un déficit de afectividad, de acompañamiento, de ternura, de bondad en nuestra sociedad, en nuestras familias y comunidades. A que esperamos? A que se haya adelantado alguien por falta de ello?.

Hasta pronto. Allí nos veremos. Chema sds


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