Elecciones Europeas? para qué?

Ante la casta política que tenemos, se pregunta mucha gente para que sirve todo esto. Si las opciones son las que proponen los dos partidos que tenemos tan corrompidos e impresentables… pues para nada, pero si empezamos a ver alternativas mas justas y humas, mas, como dice el papa Francisco, preocupados por la Dignidad del ser humano, y por e bien omún, tal vez valga para algo.. yo creo que hay que romper esta realidad que tenemos apoyando a partidos pequeños que tienen claros los principios que el Papa propone… asi que hay que mirar, escuchar y ver por donde debemos ir.. lo que queremos un cambio profundo, no debarniz… como tenemos.

El Papa Francisco a los políticos: «Recordad dos cosas, dignidad humana y bien común»

En el día en que la Iglesia celebra la Fiesta de San José obrero y en la Jornada internacional del trabajo, el Papa lanzó este tuit: “Les pido a quienes tienen responsabilidad política de no olvidar dos cosas: la dignidad humana y el bien común”. En el mundo hoy hay más de 202 millones de desempleados. Y el Papa Francisco, en este primer año de Pontificado, ha tenido palabras muy fuertes sobre este tema.

“Cuando la sociedad se organiza de manera tal que no todos tienen la posibilidad de trabajar … esa sociedad no va bien, no es justa”. El Papa Francisco usa palabras duras contra el actual modelo de desarrollo que niega a tantos el trabajo. “Esta economía mata” – afirma en la Evangelii gaudium – porque hace prevalecer la “ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil”. Hoy – afirma – existe la “nueva tiranía invisible, a veces virtual”, de un “mercado divinizado” donde reinan “la especulación financiera”, “la corrupción ramificada”, “la evasión fiscal egoísta”. En su encuentro con los trabajadores de las acerías de Terni, explica así el drama de la desocupación:

“Es la consecuencia de un sistema económico que ya no es capaz de crear trabajo, porque ha puesto en el centro un ídolo, ¡que se llama dinero! Por tanto, los diversos sujetos políticos, sociales y económicos son llamados a favorecer un planteamiento diverso, basado en la justicia y la solidaridad. Esta palabra, en este momento, corre el riesgo de estar excluida del diccionario. Solidaridad: ¡parece como una palabrota! ¡No! Es importante la solidaridad, pero este sistema no la quiere, prefiere excluirla”. (Discurso a los trabajadores de las Acerías de Terni, marzo 2014)

La actual cultura del “descarte” – subraya – creó “algo nuevo”: “los excluidos no son ‘explotados’ sino descartes, ‘sobras’”. Y durante la Misa en Santa Marta del 1 de mayo pasado afirma:

“Las personas son menos importantes de las cosas que aprovechan a los que tienen el poder político, social, económico. ¿A qué punto hemos llegado? Al punto de que no somos conscientes de esta dignidad de la persona; esta dignidad del trabajo”. (Homilía en Santa Marta del 1 de mayo 2013)

“Donde no hay trabajo – observa – falta la dignidad”: y esta situación no es casual, porque hoy muchos “sistemas sociales, políticos y económicos han hecho una elección que significa explotar a la persona”. Y siempre en la Evangelii gaudium habla de las nuevas formas de esclavitud, el trabajo que hace esclavos: “En nuestras ciudades – escribe – está implantado este crimen mafioso y aberrante, y muchos tienen las manos llenas de sangre a causa de una complicidad cómoda y muda”.

“Cuántas personas, en todo el mundo, son víctimas de este tipo de esclavitud, en que es la persona la que sirve al trabajo, mientras que debe ser el trabajo el que ofrece un servicio a las personas para que tengan dignidad. Pido a los hermanos y hermanas en la fe y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad una decidida decisión contra la trata de personas, dentro de la cual figura el trabajo esclavo”. (Audiencia general del uno de mayo de 2013)

El Papa Francisco cita a Juan Pablo II donde dice que la Iglesia “no puede ni debe quedarse al margen de la lucha por la justicia”, porque es “necesaria una voz profética” en un contexto que quiere hacer callar a los pobres, mientras que otros “no quieren renunciar a sus privilegios”.

“Queridos hermanos y hermanas, no dejéis nunca de esperar en un futuro mejor. Luchad por esto, luchad. ¡No os dejéis atrapar por el vórtice del pesimismo, por favor! Si cada uno hace su parte, si todos ponen siempre en el centro a la persona humana, no al dinero, con su dignidad, si se consolida una actitud de solidaridad y de compartir entre hermanos, inspirada por el Evangelio, se podrá salir del pantano de una era económica y laboral dura y difícil”. (Discurso a los trabajadores de las Acerías de Terni, marzo 2014)


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