A LA VIRGEN DEL CARMEN PATRONA DE VISTA AL SOL

Fiesta de la virgen del Carmen

Oh madre de la luz, señora de los mares

MARÍA, COMO LLUVIA COPIOSA DE BENDICIÓN

María, la Madre del Señor, es frecuentemente invocada como «Virgen del Carmen»: una de las advocaciones marianas más arraigadas en el pueblo cristiano. El nombre viene del monte Carmelo, en Israel. El Carmelo es un monte bíblico vinculado la gran figura del profeta Elías, que vivió en la presencia del Señor y fue para Israel «testigo del Dios vivo». La oración del profeta pidiendo el agua para la tierra sedienta tuvo su respuesta en aquella nube, pequeña como la palma de la mano, símbolo de la Presencia divina y anticipo de María, la Madre del Señor, cuya lluvia de bendición fue Cristo, el Señor.

JUNTO A LA FUENTE DE ELÍAS

En el siglo XIII d.C., un grupo de soldados cruzados, recuperados para la cristiandad los santuarios de Tierra Santa, ocuparon las grutas del Carmelo e, inspirados en el ideal profético de Elías, iniciaron una experiencia de vida común, ‘junto a la fuente del profeta Elías’, viviendo «en obsequio de Jesucristo’, imitando y honrando a María, la ‘Señora del Lugar’. Aquí y en este monte se da inicio a la Orden del Carmen y nace la entrañable y secular advocación de Santa María del Monte Carmelo’.

VIRGEN, HERMOSA COMO EL CARMELO

El Monte Carmelo nos habla también de bellos parajes naturales; en la Biblia es ponderada su belleza, junto a los bosques del Líbano y al esplendor de la llanura del Sharon, remitiéndonos siempre al creador de toda belleza y a la misma hermosura de Dios. El Monte Carmelo es una preciosa metáfora de Cristo, Monte de Salvación y «el más bello de los hijos de los hombres» (Sal 44). La Virgen, como el Carmelo-Cristo, participade la belleza divina. Por eso, también de María, Virgen «Hermosa como el Carmelo «la liturgia canta lo que el profeta Isaías dice de Sión: ‘Tiene María la gloria del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sharon’, y de María «semejante al Carmelo» podemos afirmar lo que se dice de la esposa en el Cantar: ‘Tu cabeza se yergue semejante al Carmelio cabellos de púrpura con sus trenzas cautivan a un rey’.

VIRGEN DEL MONTE CARMELO

El Carmelo es. en primer lugar, un monte y, como tal, evoca a todos los montes santos que aparecen en la Sagrada Escritura, que son siempre puntos de referencia teológica; coronar su cima es la aspiración del hombre bíblico que anhela gozar de intimidad con Dios: «¿Quién puede subir al monte del Señor?» (Sal 14; Sal 23).

SANTA MARÍA DEL CARMELO, VIÑA DE DIOS

Carmelo, significa literalmente: «Viña-Jardín de Dios», por tanto, un lugar delicioso plantado y cultivado por el mismo Dios, donde el «huésped del Señor» es introducido ‘para ser saciado de sus mejores frutos’. La Virgen, Madre de Dios y Señora del Carmelo, es invocada como ‘Viña Florida’, de la cual nace Cristo, la Vid verdadera (Jn 15), cuya savia nutre a los sarmientos unidos a ella.

ES UNA DE NOSOTROS

Para nosotros María es madre amorosa; con nosotros es hermana. Los carmelitas y los devotos de la Virgen del Carmen somos, como reza el nombre de la Orden: «Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo». Con este título afirmamos que María no es una diosa; es, enteramente, ‘una de nosotros’. Aunque está llamada a mostrarnos en la cima del Carmelo celeste la gloria de Cristo, nuestro Dios. Como hermana nuestra, la Virgen ejerce de ‘poderoso imán’ sobre nosotros, porque en ella vemos realizado lo que Dios quiere hacer en cada uno de sus hijos. María, primicia de la humanidad redimida y ‘peregrina de la fe’, es la primera en el camino que sube a la montaña, animando nuestro esfuerzo.

DANOS, COMO SEÑAL, TU ESCAPULARIO

‘Atráenos, Virgen María, caminaremos en pos de ti’, mujer de pasos presurosos, apremiada por el amor; Viña fecunda, cuyo fruto es Cristo; Lugar de la Presencia divina, y manifestación de su Gloria; muéstranos tu solicitud materna vistiéndonos el Santo Escapulario, tú que estás vestida de Dios: adornada de fe, esperanza y caridad y revestida de los sentimientos y actitudes de Jesús y de las virtudes evangélicas y domésticas. Amén.

Feliz día de Nuestra Señora del Carmen. Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón


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